China desperdicia más energía limpia que la que produce Uruguay en un año por culpa de sus contratos del carbón

Por: Carmen Ruiz | hoy dia, 14:35
China desperdicia más energía limpia que la que produce Uruguay en un año por culpa de sus contratos del carbón

China lleva años batiendo récords de instalación solar y eólica, pero sus emisiones de CO₂ volvieron a subir un 2% en el primer trimestre de 2026, revirtiendo la bajada registrada en 2025. El motivo no es falta de infraestructura, sino una trampa burocrática: los contratos a largo plazo con las centrales de carbón obligan al sistema a quemar combustible fósil incluso cuando sobra energía renovable más barata.

El problema contractual

Según el Análisis CREA, las centrales de carbón y gas en China operan bajo contratos que garantizan volúmenes mínimos de producción. Eso significa que siguen funcionando a pleno rendimiento aunque los parques solares y eólicos estén generando electricidad a coste casi cero. A esto se suma que el comercio de electricidad entre provincias se rige por contratos anuales rígidos, lo que impide trasladar en tiempo real los excedentes de energía renovable de una región a otra.

El resultado: las tasas de curtailment —es decir, energía renovable generada pero forzosamente desconectada de la red— alcanzaron el 9,2% para la solar y el 8,5% para la eólica en el primer trimestre de 2026.

La energía perdida, en cifras

Si la red china hubiera absorbido toda la generación renovable disponible, la producción limpia habría crecido 170 TWh en el trimestre. En realidad solo creció 60 TWh. La diferencia, 110 TWh, equivale a la producción anual completa de Uruguay, o a las necesidades eléctricas trimestrales de toda Francia. Esa energía no se aprovechó; en su lugar, China quemó más carbón.

Como apunta Carbon Brief, la crisis geopolítica en el estrecho de Ormuz puso aún más en evidencia esta vulnerabilidad: un sistema eléctrico incapaz de aprovechar su propia generación renovable es un sistema frágil también desde el punto de vista de la seguridad energética.

Una advertencia para España y más allá

El caso chino es relevante más allá de sus fronteras. España y varios países latinoamericanos están expandiendo rápidamente la capacidad renovable, pero los modelos de despacho y los contratos heredados del sistema fósil pueden reproducir exactamente este bloqueo. Construir paneles solares o aerogeneradores es solo la mitad del trabajo; la otra mitad es rediseñar los contratos y la gestión de red para que esa energía llegue al consumidor. China demuestra que ignorar esa segunda mitad tiene un coste medible, en toneladas de CO₂ y en gigavatios-hora tirados a la basura.