NASA lanzará la primera nave espacial nuclear hacia Marte en diciembre de 2028
NASA prepara el que será el primer vehículo espacial interplanetario propulsado por un reactor nuclear: el Space Reactor-1 Freedom (SR-1). Con un presupuesto confirmado de 2.100 millones de dólares, la nave tiene previsto despegar en diciembre de 2028 hacia Marte. La apuesta no es solo científica: responde a un mandato federal estadounidense para consolidar el liderazgo nuclear en el espacio, mientras China acelera sus propios planes marcianos.
El problema con el sol en Marte
Las tormentas de polvo en Marte pueden bloquear la luz solar durante meses. Eso convierte los paneles solares en una apuesta arriesgada para misiones largas, y los generadores de radioisótopos convencionales ofrecen muy poca potencia. La nave SR-1 Freedom resuelve esto con un reactor de fisión que genera 20 kilovatios eléctricos, utiliza combustible HALEU de alta concentración y puede activarse en menos de 48 horas tras el aterrizaje. El trayecto hasta Marte durará aproximadamente un año.
El proyecto se enmarca en la iniciativa NSTM-3, firmada en abril de 2026, que obliga a desarrollar reactores espaciales de media potencia —más de 100 kWe— para la década de 2030. SR-1 es el primer paso de esa cadena industrial, no su destino final.

Tres helicópteros, un legado
A bordo viajan tres helicópteros robóticos de la misión SkyFall, directamente inspirados en el Ingenuity. Aquel pequeño aparato realizó 72 vuelos entre 2021 y 2024, muy por encima de los cinco que tenía planificados, antes de retirarse tras dañar sus palas. Los nuevos drones son más resistentes y pueden transportar más equipamiento científico. Su objetivo: localizar hielo subterráneo y reconocer zonas de aterrizaje en terrenos donde ningún rover con ruedas puede llegar.
España y la ESA, fuera del reactor
España participa en el programa espacial europeo a través de la ESA, pero ni Indra Sistemas ni Airbus Defence & Space tienen presencia confirmada en la cadena de suministro del SR-1 ni en los helicópteros SkyFall. La propulsión nuclear espacial sigue siendo terreno exclusivo de Estados Unidos: su último reactor activo en órbita data de los años sesenta. Europa, por su parte, sigue apostando por la propulsión química con Ariane 6, sin un equivalente nuclear anunciado.
Los 2.100 millones de dólares cubren diseño y construcción de la nave. Los costes de lanzamiento, operación de los helicópteros y el seguimiento de la misión SkyFall se contabilizarán aparte, según informó Politico. El pico de financiación se espera en el propio año de lanzamiento.
Si la misión sale adelante en los plazos previstos, SR-1 Freedom marcará el inicio de una nueva era: la de las misiones de larga duración en el espacio profundo alimentadas por fisión nuclear, con Marte como primer destino permanente.