Electricidad del aire y gelatina: la batería biodegradable que se puede enterrar en el jardín

Por: Carmen Ruiz | hoy dia, 14:35
Generador eléctrico biodegradable a base de gelatina. Ilustración: Nano Energy Generador eléctrico biodegradable a base de gelatina. Ilustración: Nano Energy. Fuente: Fuente: IA

Investigadores de cuatro universidades británicas han desarrollado una batería que se fabrica con ingredientes de cocina, genera electricidad del aire y se descompone sola en el suelo. El dispositivo, llamado MEG (Moisture-Electric Generator), aprovecha la humedad ambiental para producir corriente continua durante más de 30 días. Para quienes se preocupan por los residuos electrónicos, esto supone un enfoque radicalmente distinto al de las pilas de litio convencionales.

Cómo funciona

El MEG combina gelatina alimentaria, sal común y carbón activado en una estructura de tres capas. Cuando la mezcla se seca, forma ese sándwich compacto; al absorber humedad del ambiente, los iones del interior se mueven libremente y generan una diferencia de potencial. Cada unidad produce alrededor de 1 voltio de forma estable durante más de un mes, según el estudio publicado en Nano Energy en mayo de 2026 por equipos de Queen Mary University London, la Universidad de Warwick, el Imperial College London y la Universitas Mercatorum.

El rendimiento escala: un conjunto de 100 unidades conectadas en serie alcanzó 90 voltios a 5,08 mA, suficiente para encender una cadena de 40 LED, según confirma TechXplore (May 2026). Sin enchufe, sin batería externa, sin metales pesados.

Generador eléctrico biodegradable a base de gelatina. Ilustración: Nano Energy
Generador eléctrico biodegradable a base de gelatina. Ilustración: Nano Energy

Más que una fuente de energía

El MEG también actúa como sensor de humedad de alta sensibilidad. La respuesta eléctrica varía al instante ante el mínimo cambio en el nivel de vapor de agua, lo que abre la puerta a aplicaciones en dispositivos ponibles para monitorización respiratoria o incluso reconocimiento de voz a partir de los patrones del aire exhalado. Para sensores agrícolas —monitorización de cultivos, control de riego— en entornos húmedos, el perfil de bajo consumo y larga duración resulta especialmente interesante, tal y como señala Interesting Engineering (May 2026).

¿Y en España?

Por ahora, solo existe como demostración de laboratorio. No hay ningún socio español ni ibérico en el consorcio investigador, y fabricantes como Duracell Iberia o Varta Iberia no han hecho comentarios sobre posibles licencias. Tampoco hay precio ni disponibilidad anunciados en Amazon.es, MediaMarkt o El Corte Inglés. La investigación es sólida y está revisada por pares, pero el salto a la producción industrial —con costes competitivos frente a pilas AA convencionales— sigue sin fecha.

El final del ciclo

La ironía de muchas tecnologías "verdes" es que generan residuos tóxicos al final de su vida útil. El MEG resuelve esto de forma directa: basta con disolverlo en agua o enterrarlo en el jardín. Se degrada por completo en pocas semanas sin dejar microplásticos ni compuestos peligrosos. Todavía queda un largo camino hasta que la gelatina alimente un móvil, pero la dirección es clara: la electrónica no tiene por qué ser un problema ambiental permanente.