La Vía Láctea es más grande de lo que creíamos: explosiones cósmicas reescriben su mapa

Por: Carmen Ruiz | hoy dia, 14:41
El observatorio de rayos X Chandra, el telescopio de rayos X más potente del mundo. Ilustración: NASA/CXC J. Vaughan El observatorio de rayos X Chandra, el telescopio de rayos X más potente del mundo. Ilustración: NASA/CXC J. Vaughan. Fuente: Fuente: NASA / CXC / SAO / M.Weiss

Nuestra galaxia acaba de hacerse más grande — al menos en el mapa. Un nuevo estudio publicado el 29 de junio de 2026 en Astronomy & Astrophysics revela que los brazos espirales externos de la Vía Láctea están aproximadamente un 10 % más lejos de lo que indicaban las estimaciones anteriores. El hallazgo obliga a revisar los modelos estructurales de nuestra galaxia y podría afectar a los cálculos sobre su masa total y la distribución de materia oscura.

La técnica: ecos de luz en rayos X

El equipo liderado por Beatrice Vaia, investigadora del programa conjunto IUSS Pavia–Universidad de Trento (Italia), aprovechó un fenómeno llamado eco de luz. Cuando se produce un estallido de rayos gamma (GRB) en el cosmos — la explosión más energética conocida —, parte de esa radiación rebota en nubes de polvo interestelar y crea anillos concéntricos de rayos X visibles desde la Tierra. El radio de cada anillo depende directamente de la distancia a la nube de polvo, lo que permite una medición geométrica directa, sin asumir modelos sobre cómo rota la galaxia.

El observatorio de rayos X Chandra, el telescopio de rayos X más potente del mundo. Ilustración: NASA/CXC J. Vaughan
El observatorio de rayos X Chandra, el telescopio de rayos X más potente del mundo. Ilustración: NASA/CXC J. Vaughan

El estudio combinó datos de NASA Chandra y del satélite europeo ESA XMM-Newton para analizar tres estallidos de rayos gamma ocurridos entre 2003 y 2022: GRB 031203, GRB 160623A y GRB 221009A. Este último, apodado «el BOAT» (Brightest Of All Time), fue el más brillante jamás registrado y resultó clave para la precisión de las mediciones. La nube de polvo más lejana identificada tiene unos 3.500 años-luz de diámetro.

Un mapa que necesitaba corrección

Cartografiar la Vía Láctea desde dentro siempre ha sido complicado: el Sistema Solar está inmerso en el disco galáctico, rodeado de polvo y gas que bloquean la visión. Los métodos tradicionales se apoyan en suposiciones sobre la velocidad de rotación galáctica que se vuelven poco fiables en las regiones externas.

XMM-Newton y Chandra refinan la distancia a los brazos espirales externos. Ilustración: ESA/Gaia/DPAC, Stefan Payne-Wardenaar, ESA/XMM-Newton / NASA/Chandra
XMM-Newton y Chandra refinan la distancia a los brazos espirales externos. Ilustración: ESA/Gaia/DPAC, Stefan Payne-Wardenaar, ESA/XMM-Newton / NASA/Chandra

La ventaja de la técnica de ecos es que es puramente geométrica. Los resultados muestran que el brazo Externo y el brazo Externo de Escudo-Centauro están más alejados de lo que se pensaba. Ese 10 % de diferencia puede parecer menor, pero en escalas galácticas tiene consecuencias reales: afecta a los modelos de masa de la galaxia y, por extensión, a cómo se distribuye la materia oscura en sus regiones periféricas.

Pocos destellos, mucha información

El método tiene una limitación clara: los GRBs lo suficientemente brillantes como para generar ecos detectables a través del plano galáctico son escasos. En los últimos 25 años solo se han identificado unos pocos casos utilizables. Aun así, cada explosión aporta nuevas coordenadas a un mapa que, poco a poco, va ganando en precisión.