Interlune capta 5 millones de dólares para extraer helio-3 de la Luna: ¿negocio o quimera?

Por: Carmen Ruiz | hoy dia, 14:05
Ilustración del proceso de extracción de recursos en la superficie lunar, con maquinaria minera y paneles solares. Ilustración: Interlune Ilustración del proceso de extracción de recursos en la superficie lunar, con maquinaria minera y paneles solares. Ilustración: Interlune. Fuente: Fuente: Interlune

Interlune, un startup de Seattle especializado en minería lunar, acaba de cerrar una segunda ronda de 5 millones de dólares mediante un acuerdo SAFE (Simple Agreement for Future Equity) en 2026, tras captar otros 5 millones a principios del mismo año. La compañía afirma tener casi 500 millones de dólares en pedidos de compra vinculantes de helio-3, un isótopo escaso en la Tierra pero abundante en el suelo lunar. La pregunta es si ese mercado llegará a tiempo para justificar la inversión.

El recurso

El helio-3 tiene tres usos principales: como refrigerante en ordenadores cuánticos, como material de detección de neutrones y como potencial combustible para reactores de fusión nuclear. En la Tierra apenas se produce, lo que dispara su precio: 500 gramos pueden superar los 9 millones de dólares. La Luna, en cambio, acumula el isótopo durante miles de millones de años gracias al viento solar, sin atmósfera que lo frene.

Interlune fue fundada en 2020 por Rob Meyerson y Gary Lai, exdirectivos de Blue Origin, junto al astronauta del Apollo 17 Harrison Schmitt. Entre sus clientes figuran el Departamento de Energía de EE.UU., la Fuerza Aérea estadounidense, la empresa finlandesa de criogenia Bluefors —con un acuerdo de hasta 300 millones de dólares— y Maybell Quantum. Ningún cliente español ni europeo del sur aparece en la lista, según Interlune.space.

Ilustración del proceso de extracción de recursos en la superficie lunar, con maquinaria minera y paneles solares. Ilustración: Interlune
Ilustración del proceso de extracción de recursos en la superficie lunar, con maquinaria minera y paneles solares. Ilustración: Interlune

El calendario y sus riesgos

El plan es ambicioso. A finales de 2026, un instrumento de cartografía mineralógica de Interlune viajará a la Luna a bordo del módulo Griffin-1 de Voyager Technologies dentro del programa CLPS de la NASA. Las misiones de prospección están previstas para 2027-2028, y el primer piloto de extracción —del orden de decenas de gramos— se apunta a 2030, según SpaceOdysseyHub.

El problema es el ritmo de la competencia terrestre. España, a través del Ciemat, participa en investigación de fusión, y los reactores terrestres podrían producir su propio helio-3 antes de que la minería lunar resulte rentable. Expertos en economía espacial señalan que los propios reactores de fusión podrían sintetizar el isótopo internamente, haciendo innecesaria la cadena de suministro lunar. China, por su parte, avanza con su programa Chang'e en extracción de helio-3 sin pertenecer a los Acuerdos Artemis —firmados ya por unos 70 países, España entre ellos—, lo que deja abierta la cuestión legal sobre los derechos de extracción, tal como recoge Futurism.

¿Qué cambia para España?

Por ahora, poco. La cadena de suministro de Interlune está orientada hacia clientes estadounidenses y nórdicos. La legislación española sobre extracción de recursos espaciales tampoco está definida. Aun así, el sector cuántico europeo —y cualquier empresa española que apueste por la computación cuántica o la fusión— dependerá a medio plazo de quién controle el suministro de helio-3. La minería lunar puede parecer ciencia ficción, pero los contratos vinculantes que ya existen sugieren que algunos compradores no quieren arriesgarse a quedarse sin reservas.