NASA busca contratistas para construir en la Luna: oxígeno del polvo y torres solares
NASA acaba de pasar de los renders a los contratos reales. El 8 de septiembre de 2026, la agencia lanzó el programa NextSTEP-3, una convocatoria abierta a empresas privadas, instituciones de investigación y socios internacionales para desarrollar las tecnologías que harán posible una base permanente en el Polo Sur de la Luna. El objetivo no es financiar estudios, sino obtener prototipos funcionales que reduzcan drásticamente el coste de las misiones Artemis.
Las cinco tecnologías clave
NextSTEP-3 se centra en cinco áreas sin las cuales cualquier asentamiento lunar seguiría siendo ciencia ficción:
- Torres solares verticales. En el Polo Sur, el sol llega casi rasante. Los paneles planos convencionales son ineficientes; hacen falta estructuras verticales capaces de generar, almacenar y distribuir energía de forma continua. - Extracción de oxígeno del regolito. El polvo lunar contiene oxígeno en sus minerales. NASA quiere aprovechar este recurso para obtener aire respirable y combustible sin depender de envíos desde la Tierra. - Generador radioisotópico Stirling. Un dispositivo que convierte el calor de la desintegración de materiales radiactivos en electricidad. Esencial para funcionar en cráteres en sombra permanente o durante las largas noches lunares, que duran unas dos semanas terrestres. - Fabricación en el espacio. Producir o imprimir componentes directamente en órbita o en la superficie elimina meses de espera logística. - Nanomateriales. Nuevos materiales de construcción ligeros y resistentes, fabricados con recursos locales o transportados en cantidades mínimas.

Concepto de infraestructura y tecnologías para operar en la superficie lunar. Ilustración: NASA
Por qué ahora y quién puede participar
El Polo Sur lunar concentra depósitos de hielo de agua que podrían sustentar una presencia humana prolongada, pero sus condiciones son extremas: variaciones de temperatura brutales y radiación constante. La estrategia ISRU (uso de recursos in situ) es la respuesta de NASA para abaratar las misiones: en lugar de llevar desde la Tierra cada litro de oxígeno o cada pieza de repuesto, se fabrican allí.
El calendario de China para una base lunar en 2030, desarrollada junto a Rusia bajo el marco ILRS, añade urgencia a la iniciativa estadounidense. NextSTEP-3 es, en parte, una respuesta a esa carrera.
En cuanto a quién puede optar a los contratos, la convocatoria exige equipos liderados por empresas estadounidenses. Los socios internacionales pueden participar, pero solo como parte de un consorcio con una empresa principal de EE. UU. como cabeza visible. Eso deja a fabricantes españoles como Indra o PLD Space al margen de una participación directa; Airbus, por su estructura multinacional, tendría más margen de maniobra a través de sus filiales. España tampoco cuenta con acuerdos bilaterales lunares propios ni una posición negociadora independiente en los foros donde se discute la propiedad de los recursos del espacio, lo que la sitúa a la espera de lo que negocie la UE en su conjunto.
Perspectiva
NextSTEP-3 marca un cambio de modelo: NASA deja de pagar por ideas y empieza a exigir hardware demostrable. Para las empresas que logren entrar, el contrato abre la puerta a uno de los mercados tecnológicos más exigentes y con mayor proyección de las próximas décadas.