Los robots de reparto de Starship abandonan Sheffield tras cinco meses de vandalismo y rechazo vecinal

Por: Carmen Ruiz | hoy dia, 15:27
Un robot de reparto de Starship en las calles de Sheffield. Foto: JJ Eteson Un robot de reparto de Starship en las calles de Sheffield. Foto: JJ Eteson. Fuente: Fuente: Uber Eats

Starship Technologies ha retirado sus robots de reparto de las calles de Sheffield después de solo cinco meses de prueba, entre grafitis, banderas dobladas y conos de tráfico usados para bloquearlos. La empresa, que opera más de 2.700 robots en más de 270 ciudades del mundo, afirma que la retirada es una "conclusión natural" del piloto, no una respuesta al vandalismo. El caso es un aviso directo para cualquier ciudad que esté pensando en abrir sus calles a este tipo de tecnología.

El rechazo en la calle

El piloto arrancó en el barrio de Meersbrook en marzo de 2026. En cuestión de semanas, los robots volvían a su base con pintadas que decían "fuera de nuestra calle", las banderas de señalización dobladas y el chasis cubierto de cinta americana. Los vecinos más ingeniosos colocaban conos de tráfico detrás de los robots en las estaciones de carga para impedir que se movieran.

Un robot de reparto de Starship en las calles de Sheffield. Foto: JJ Eteson
Un robot de reparto de Starship en las calles de Sheffield. Foto: JJ Eteson

Mientras en Leeds y Londres estos mismos dispositivos funcionan sin grandes problemas —incluso en colaboración con Uber Eats desde diciembre de 2025, haciendo entregas en menos de 30 minutos en un radio de unos tres kilómetros—, en Sheffield se convirtieron en el blanco de un rechazo organizado.

Vigilancia y empleo, las dos heridas

El malestar no era simple vandalismo. Adam Dolling, propietario de un negocio local, describió la presencia de los robots como algo "siniestro": "Son de una empresa privada. ¿Quién sabe qué hacen con esos datos?". Starship respondió que cumple con el RGPD y que no comparte ningún dato con Uber Eats, pero esa aclaración no bastó para recuperar la confianza del barrio.

El miedo a la pérdida de empleo también pesó en el ambiente. Es una preocupación que en España tiene más recorrido aún: los sindicatos de mensajería han sido especialmente activos en los últimos años frente a la automatización logística, según recoge Retail Technology Innovation Hub.

Lo que esto implica para el futuro

Sheffield no es un caso aislado. Según LMAD (EU regulatory tracker), el 70% de los ejecutivos europeos del sector considera la regulación como el principal freno para los robots de reparto, pero Sheffield demuestra que la aceptación pública puede ser igual de determinante que cualquier norma.

España se encuentra en un grupo regulatorio intermedio, junto a Francia y Austria, lo que significa que los permisos municipales son posibles pero no están garantizados. Madrid o Barcelona podrían replicar el modelo de piloto de Sheffield en 2026; si lo hacen, el ejemplo británico sugiere que la tecnología no es el problema. El verdadero reto es convencer a los vecinos de que un robot con cámaras rodando por su calle es algo que les beneficia, no algo que los vigila o les quita el trabajo.

Starship sigue operando en ocho ciudades del Reino Unido. Sheffield, de momento, no está entre ellas.