IRIS²: Europa pone en marcha su red de satélites por €15.600 millones
Europa acaba de dar el paso más concreto hasta ahora para tener su propia red de comunicaciones por satélite independiente de Estados Unidos. La Comisión Europea firmó el acuerdo de implementación con el consorcio SpaceRISE entre el 6 y el 7 de agosto de 2026, convirtiendo IRIS² (Infrastructure for Resilience, Interconnectivity and Security by Satellite) de un proyecto sobre el papel en un programa de despliegue real. El coste total ha crecido hasta los €15.600 millones, muy por encima de la estimación inicial de €6.000 millones.
El proyecto
IRIS² constará de 348 satélites: 330 en órbita baja (LEO) y 18 en órbita media (MEO). La financiación se divide entre €6.500 millones de fondos públicos europeos y más de €4.000 millones de inversión privada. El consorcio SpaceRISE lo lideran los operadores satelitales SES (Luxemburgo), Eutelsat (Francia) e Hispasat (España), con Airbus Defence & Space y Thales Alenia Space como principales contratistas industriales.
El sistema no busca competir con Starlink en el mercado de banda ancha para consumidores. Su objetivo es proporcionar comunicaciones seguras y cifradas para gobiernos, fuerzas de defensa y servicios de emergencia, con resistencia ante interferencias electrónicas. Bruselas lleva años preocupada por la dependencia de infraestructuras controladas por empresas privadas estadounidenses para asuntos de seguridad nacional.
España, primer contribuyente nacional
España es el país que más dinero aporta individualmente: entre €1.600 y €2.000 millones, según confirman fuentes de la ESA. Esta inversión no es solo financiera: Hispasat forma parte del núcleo del consorcio SpaceRISE, e Indra actúa como subcontratista en sistemas de antenas y control, reforzando la cadena industrial española. Por detrás de España, Polonia ha comprometido €656 millones y Hungría €500 millones.
El compromiso español sitúa a España como socio estratégico clave en la defensa espacial europea, un sector que adquiere más peso geopolítico desde 2024. No obstante, el calendario tiene sus riesgos: los primeros lanzamientos no están previstos hasta 2029, y el despliegue completo se extenderá hasta 2032. España, Polonia y Hungría ya están comprometiendo fondos antes de que empiece la producción en serio, con el antecedente de que el presupuesto ya se ha multiplicado por más de dos respecto a las cifras iniciales.
El plazo, el principal desafío
Tres años hasta el primer satélite en órbita es un margen ajustado si se tienen en cuenta posibles tensiones geopolíticas. Starlink opera ya con más de 10.000 satélites activos, aunque su escala no es comparable directamente: IRIS² apunta a un mercado gubernamental y de defensa, no al usuario doméstico. Aun así, la ventana de tres años hasta 2029 representa un periodo en el que Europa seguirá dependiendo de infraestructuras ajenas para sus comunicaciones más sensibles, algo que SpaceNews señala como uno de los principales retos del programa.