Una cabina refrigeradora japonesa para sobrevivir al calor extremo en el trabajo
El calor extremo ya es una amenaza laboral real en España: el país registró picos de 45 °C en 2023 y 2024, y la normativa vigente (RD 486/1997) obliga a garantizar condiciones de seguridad y salud térmicas sin fijar ninguna temperatura máxima concreta. En ese vacío regulatorio, una empresa japonesa acaba de lanzar una solución tan literal como llamativa: una cabina individual que funciona como un frigorífico para personas.
La cabina
Do Hiemon Box es un habitáculo portátil desarrollado por SDRS —fabricante especializado en máquinas expendedoras y refrigeración— y comercializado por el proveedor industrial Trusco Nakayama. Su aspecto recuerda a una cabina de teléfono o a un gran armario metálico, pero su función es enfriar al trabajador que entra en ella durante un turno de descanso.
El interior se mantiene a 15 °C de temperatura ambiente. En cuanto el usuario se sienta, el sistema dirige un chorro de aire a 5 °C directamente sobre la cabeza, el cuello, los hombros y la espalda. Según el fabricante, el efecto es perceptible en cinco minutos; una sesión completa de diez minutos ayuda a reducir la temperatura corporal y a aliviar los síntomas del golpe de calor. Un temporizador automático apaga la unidad a los 20 minutos para evitar la hipotermia. Dispone de tres intensidades de enfriamiento y de ruedas para moverse por la obra o el almacén sin herramientas.
El consumo energético es aproximadamente la mitad que el de un aire acondicionado portátil convencional, lo que según reporta Yahoo supone unos 16 yenes por hora de funcionamiento.
El precio y la disponibilidad en España
El dispositivo cuesta 1,5 millones de yenes, unos 8.600–9.000 euros al cambio actual. No es un producto de consumo doméstico: está pensado para constructoras, almacenes logísticos y organizadores de eventos al aire libre que necesiten cumplir con sus obligaciones en materia de prevención de riesgos laborales.
En España, ni MediaMarkt, ni PcComponentes ni los distribuidores industriales habituales tienen previsto comercializarlo. Importarlo desde Japón exigiría obtener el marcado CE y adaptarse a las normas UNE de seguridad en el puesto de trabajo, lo que elevaría aún más el precio final.
¿Tiene sentido?
El sector de la construcción español es uno de los más expuestos al calor: fachadas, cubiertas y trabajos en exterior bajo el sol de julio y agosto superan con frecuencia los 40 °C. Las alternativas actuales —ventiladores, chalecos refrigerantes, horarios de madrugada— tienen limitaciones evidentes. Una cabina que garantiza diez minutos de recuperación efectiva podría justificar la inversión para grandes empresas, del mismo modo que los vestuarios climatizados o las salas de descanso con aire acondicionado.
De momento, Do Hiemon Box solo está a la venta en Japón, donde ya fue donada a la sede del Ayuntamiento de Maebashi como prueba piloto. Sin distribución europea confirmada, el producto queda por ahora fuera del alcance del mercado español.