El implante cerebral que devuelve el movimiento y la sensación a los pacientes con parálisis

Por: Carmen Ruiz | hoy dia, 16:30
Keith Thomas durante las pruebas con el sistema de doble bypass neuronal. Foto: Feinstein Institutes for Medical Research Keith Thomas durante las pruebas con el sistema de doble bypass neuronal. Foto: Feinstein Institutes for Medical Research. Fuente: Foto: Feinstein Institutes for Medical Research

Un equipo del Feinstein Institutes for Medical Research ha conseguido que Keith Thomas, un neoyorquino de 45 años que quedó tetrapléjico tras un accidente de buceo en 2020, recupere movilidad y sensación en los brazos mediante cinco microchips implantados en su cerebro. Los resultados, publicados en Nature Medicine 2026 en julio de 2026, representan el primer caso documentado de reversión de la pérdida sensorial en una lesión medular completa.

El sistema

La tecnología funciona como un puente electrónico que sortea la médula espinal dañada. Los chips, implantados en las zonas del cerebro que controlan el movimiento y el tacto, leen las intenciones de movimiento del paciente en milisegundos y las transmiten a electrodos flexibles colocados sobre los músculos del antebrazo. Al mismo tiempo, sensores de presión en las yemas de los dedos envían información táctil de vuelta al cerebro, recreando la sensación de tocar un objeto. Este doble canal de comunicación — del cerebro al músculo y del dedo al cerebro — distingue este enfoque del resto de interfaces neuronales en desarrollo.

Keith Thomas durante las pruebas con el sistema de doble bypass neuronal. Foto: Feinstein Institutes for Medical Research
Keith Thomas durante las pruebas con el sistema de doble bypass neuronal. Foto: Feinstein Institutes for Medical Research

Tras 35 semanas de entrenamiento, la fuerza del brazo derecho de Thomas aumentó un 86 % y la del izquierdo un 62 %. En la práctica, eso significa poder llevar un vaso a la boca, rascarse la nariz o manipular objetos frágiles con control de presión. Lo más llamativo: parte de la sensibilidad en la muñeca derecha se mantuvo incluso cuando el dispositivo estaba completamente apagado, lo que indica que el sistema estimuló la neuroplasticidad, es decir, que el cerebro comenzó a trazar nuevas rutas nerviosas por sí solo.

La situación en España

España no figura en ningún registro clínico de interfaces cerebro-computadora (BCI) implantables. Los competidores activos — Neuralink, con autorización de la FDA desde 2023, y Cortec (Friburgo), que implantó el primer BCI alemán en un ensayo estadounidense en 2025 — operan exclusivamente en EE. UU. Según el Neuralink PRIME, ningún centro español participa en ese ensayo. La carrera la lideran EE. UU. y Alemania, como recoge el Global BCI race update.

En el plano regulatorio, ni la AEPD ni la CNMC han publicado directrices sobre los derechos de privacidad aplicables a los datos neuronales, una laguna que se volvería crítica si estos dispositivos llegaran al Sistema Nacional de Salud. El acceso en España depende de que se resuelvan tanto la financiación pública como el marco legal de datos biométricos neurales, ninguno de los cuales tiene precedente aquí.

Perspectiva

El caso Thomas no es un producto listo para el mercado: la cirugía dura 15 horas y la rehabilitación exige meses de esfuerzo intensivo. Aun así, demuestra que una lesión medular completa ya no equivale necesariamente a una pérdida permanente e irreversible. Para que esta tecnología llegue a pacientes en España, el camino pasa por la armonización regulatoria europea y la inclusión del país en ensayos clínicos multicéntricos, algo que, por ahora, no está en el horizonte inmediato.