La ropa robótica que se pone sola en 10 segundos: de la hiedra al traje inteligente
Un equipo de investigadores del instituto surcoreano KAIST y la Universidad de Stanford ha desarrollado una prenda robótica que se pone sola en aproximadamente 10 segundos. El sistema, llamado SWAG (Self-Wearing Adaptive Garment), usa tubos neumáticos flexibles cosidos en la tela que, al inflarse, envuelven el cuerpo del usuario como una liana. El trabajo acaba de ganar el Best Paper Award de la revista IEEE Robotics and Automation Letters.
La hiedra como modelo
El principio de funcionamiento parte de la observación de cómo la hiedra trepa por una pared. En lugar de servomotores o estructuras rígidas, el sistema emplea tubos blandos que se despliegan por presión de aire y se adaptan a la forma del cuerpo en tiempo real. La clave está en que el usuario no tiene que permanecer quieto: la prenda se ajusta mientras se mueve.
Según Kim Nam-gyun, primer autor del estudio, la idea surgió al verse bajo la lluvia en bicicleta, deseando un chubasquero que se pusiera solo. El resultado va mucho más allá de esa anécdota: el sistema no necesita potentes ordenadores ni redes neuronales para controlar cada centímetro de tela.
Más allá del dormitorio
Las aplicaciones prioritarias son industriales y sanitarias. Las salas blancas de fabricación de semiconductores —donde ponerse el traje de protección es un proceso lento y minucioso— son uno de los escenarios más claros. Los servicios de emergencia, como bomberos o equipos de rescate, también se beneficiarían al poder equiparse en segundos sin ayuda externa. El tercer foco son las personas mayores o con movilidad reducida, para quienes vestirse puede ser un reto diario.
> «El robot es capaz de penetrar por ranuras estrechas, crecer adaptándose a la forma del entorno y moverse independientemente de si la superficie es resbaladiza, adhesiva o inclinada.» > — Ryu Jee-hwan, profesor de KAIST

En España, servicios como Cruz Roja o los cuerpos de bomberos podrían ser usuarios naturales de esta tecnología. Sin embargo, antes de llegar a hospitales del SERGAS o a plantas de Renault y Stellantis, el SWAG tendrá que superar varios obstáculos regulatorios. Para uso médico, es obligatoria la conformidad con el Reglamento Europeo de Productos Sanitarios (MDR); para aplicaciones industriales, entran en juego las directivas de maquinaria y los estándares ISO 13482. El Innophys Muscle Suit, primer exoesqueleto neumático con certificación ISO 13482, marca el listón regulatorio que el SWAG deberá igualar, según PatSnap (seguridad exoesqueletos).
¿Cuándo llega al mercado?
Por ahora no hay fecha de comercialización ni estimación de precio. El proyecto ha contado con financiación de la NSF estadounidense, Stanford y el gobierno surcoreano, pero el camino desde el prototipo de laboratorio hasta las estanterías de MediaMarkt o PcComponentes es largo. La ausencia de datos sobre durabilidad de los materiales y mantenimiento del sistema neumático en condiciones reales son las incógnitas más importantes que quedan por resolver.