Autobuses escolares eléctricos como baterías gigantes: así funciona el V2G en EE. UU.

Por: Carmen Ruiz | hoy dia, 13:46
Autobuses escolares eléctricos. Foto: Zum Autobuses escolares eléctricos. Foto: Zum. Fuente: Fuente: Zum

El verano en Estados Unidos ha convertido los autobuses escolares eléctricos en un recurso energético inesperado. Más de 200 vehículos repartidos entre California y Carolina del Norte devuelven electricidad a la red durante los picos de calor estival, cuando la demanda se dispara y el sistema eléctrico está más presionado. Se trata de la tecnología Vehicle-to-Grid (V2G), que permite que las baterías de un vehículo eléctrico funcionen como almacenamiento distribuido de energía. Y los autobuses escolares resultan ideales para ello.

Por qué los autobuses escolares

La lógica es sencilla: los autobuses escolares tienen baterías de más de 200 kWh, siguen horarios muy predecibles y, en verano, permanecen aparcados durante meses enteros. Ese período de inactividad coincide exactamente con los picos de demanda eléctrica por el uso masivo del aire acondicionado. Se cargan de noche, cuando la electricidad es más barata, y devuelven energía a la red durante el día, cuando su precio es máximo.

El referente más claro es Oakland Unified School District, en California, que opera 74 autobuses V2G y exporta 2,1 GWh anuales a la red, según el V2G News Scale Report. En Beverly, Massachusetts, solo dos autobuses han acumulado más de 30 MWh descargados en cinco años a través de National Grid. A escala nacional, unos 230 de los 6.700 autobuses eléctricos existentes participan ya en programas V2G, aportando colectivamente cerca de 8 MWh a la red. En total, 31 compañías energéticas y 21 estados están involucrados, respaldados por el programa federal Clean School Bus, dotado con 5.000 millones de dólares.

Autobuses escolares eléctricos. Foto: Zum
Autobuses escolares eléctricos. Foto: Zum

La brecha española

España tiene condiciones técnicas muy favorables: más del 45% de su generación eléctrica ya proviene de fuentes renovables como la eólica y la solar. La demanda estival por el aire acondicionado en el sur del país reproduce exactamente el problema que V2G resuelve en California. Sin embargo, la electrificación del transporte escolar en España es prácticamente inexistente, y no hay ningún marco regulatorio del CNMC ni incentivos económicos directos que animen a los centros educativos a explorar esta vía, a diferencia del modelo estadounidense, donde los distritos escolares pueden generar ingresos vendiendo energía a la red.

El análisis de Resource Innovations advierte que la rentabilidad neta del V2G varía mucho según la estructura tarifaria de cada mercado. En España, el diseño de tarifas supervisado por la CNMC sería imprescindible para que el modelo fuese viable.

¿Qué viene después?

En EE. UU. se prevé que el número de autobuses escolares eléctricos aumente hasta los 14.625 en los próximos años. Si la mayoría adopta V2G, la red dispondrá de una reserva móvil capaz de abastecer barrios enteros durante episodios de calor extremo. En Europa, donde menos del 20% de los hogares tiene aire acondicionado y las olas de calor son cada vez más frecuentes, este tipo de soluciones podría volverse urgente antes de lo esperado. El modelo existe y funciona; falta que llegue al otro lado del Atlántico.