Starlink apunta a la Luna: el Wi-Fi interplanetario deja de ser ciencia ficción

Por: Carmen Ruiz | hoy dia, 12:43
Los enlaces láser entre satélites de Starlink ya transmiten más de 42 petabytes de datos al día con una disponibilidad superior al 99 %. Los enlaces láser entre satélites de Starlink ya transmiten más de 42 petabytes de datos al día con una disponibilidad superior al 99 %.. Fuente: Fuente: Starlink

SpaceX ha confirmado públicamente que Starlink prepara su salto al espacio interplanetario, con la Luna como primer objetivo. Elon Musk anunció a principios de 2026 que la expansión "fuera de la Tierra" está en marcha, respaldado por una tecnología que ya mueve más de 42 petabytes de datos al día mediante enlaces láser entre satélites, según Basenor (2024). Para cualquiera que siga de cerca el programa Artemis de la NASA, la noticia no es una sorpresa: las misiones lunares tripuladas necesitan comunicaciones fiables, y el mercado está empezando a tomar forma.

La tecnología que lo hace posible

La clave está en los enlaces láser entre satélites. A diferencia de los primeros modelos de Starlink, que dependían de estaciones terrestres, los satélites actuales se comunican directamente entre sí en el vacío usando láseres. La luz viaja más rápido en el vacío que a través de la fibra óptica, lo que reduce las latencias en trayectos de larga distancia. Starlink opera ya más de 9.000 de estos enlaces activos con una disponibilidad superior al 99 %.

Eso sí, la física impone sus límites: la distancia Tierra-Luna supera los 384.000 kilómetros, lo que se traduce en más de dos segundos de latencia de ida. Es más que suficiente para transmitir vídeo científico o datos de telemetría, pero descarta aplicaciones en tiempo real como los videojuegos. La NASA ya ha seleccionado a Intuitive Machines para la primera demostración de retransmisión lunar, enmarcada en Artemis III, prevista para finales de 2027, según NASA (2025).

España, fuera del tablero

El problema para Europa —y en particular para España— es que este mercado se está construyendo sin actores locales. Hispasat, el operador español de satélites de comunicaciones, e INDRA, referente en defensa y aeronáutica, no participan en el ecosistema cislunar que SpaceX está consolidando. La cadena de suministro de las misiones Artemis está dominada por empresas estadounidenses, y las universidades españolas que colaboren en esas misiones lo harán a través de infraestructuras que no controlan.

Los reguladores tampoco están preparados: la AEPD y la CNMC carecen de marcos legales para gestionar la privacidad de datos en órbita lunar o la gobernanza de comunicaciones más allá de la atmósfera. SpaceX avanza en un vacío regulatorio que Europa todavía no ha empezado a llenar.

Lo que viene

SpaceX propuso a la NASA en noviembre de 2024 una constelación llamada Marslink, capaz de ofrecer más de 4 Mbps de ancho de banda entre la Tierra y Marte. El objetivo comercial es claro: Starlink facturó en torno a 8.200 millones de dólares en 2024, y las bases lunares o las futuras estaciones marcianas representan una nueva base de suscriptores. La carrera por el Wi-Fi extraterrestre ya ha comenzado, con Nokia Bell Labs compitiendo también por contratos de comunicaciones 4G/5G en la superficie lunar. España, por ahora, observa desde la Tierra.