Meta traslada a 7.000 empleados a puestos de IA y recorta otros 8.000
Meta acaba de anunciar uno de los mayores reajustes de su historia: unos 7.000 empleados serán trasladados a nuevos equipos centrados en inteligencia artificial, mientras la compañía planea despedir a cerca de 8.000 personas más y cerrar 6.000 vacantes abiertas. En total, el movimiento afecta a alrededor del 20% de la plantilla global. El objetivo es claro: convertir Meta en una empresa construida desde cero sobre IA.
La reestructuración
El memo interno de la directora de personas de Meta, Janelle Gale, filtrado por Bloomberg, detalla que los empleados redistribuidos pasarán a formar parte de grupos como Applied AI Engineering o Agent Transformation Accelerator, equipos dedicados a productos de IA, aplicaciones y agentes autónomos. La nueva estructura también elimina capas de gestión para que los equipos sean más pequeños y ágiles.
Mark Zuckerberg ha convertido la IA en la máxima prioridad estratégica de la compañía. Meta prevé destinar entre 125.000 y 145.000 millones de dólares en infraestructura e inversión de capital durante 2026, lo que supone un incremento del 84% respecto a los 72.000 millones gastados en 2025, según The Motley Fool. La compañía compite directamente con Google y OpenAI en el desarrollo de grandes modelos de lenguaje.
Los recortes de empleo, previstos para el 20 de mayo de 2026, buscan reducir costes y compensar parcialmente ese desembolso masivo en IA.
Qué implica para España
El impacto directo en España no está confirmado: Meta no ha detallado cuántos de los despidos o traslados afectan a sus oficinas en Europa. Sin embargo, la concentración de inversión y talento en Estados Unidos e Irlanda refuerza una tendencia preocupante para el ecosistema tecnológico local.
El sector de la IA en España —con hubs en Barcelona y Madrid, y actores como laboratorios de machine learning o filiales de empresas internacionales— podría absorber a algunos ingenieros desplazados. Pero la brecha es enorme: los 125.000 millones de dólares de Meta superan con creces la capacidad de inversión de cualquier empresa española del sector.
La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ya vigila las prácticas de monitorización de empleados con IA que Meta ha implantado internamente — incluyendo herramientas de seguimiento cuestionadas por más de 1.000 trabajadores de la compañía, según Republic World. En la UE, el AI Act podría exigir evaluaciones de impacto para los agentes de IA internos que automaticen tareas de trabajadores.
El riesgo de fondo
La apuesta de Meta es de alto riesgo: invertir cientos de miles de millones asumiendo que la IA generará ingresos suficientes para justificarlo. De momento, los inversores siguen de cerca si la rentabilidad acompaña al gasto. Para el mercado tecnológico español, la conclusión más inmediata es que el desarrollo de la IA de referencia mundial se decide —y se financia— muy lejos de aquí.