Apple vuelve a Intel: por qué los iPhone y iPad más baratos se fabricarán en sus fábricas

Por: Carmen Ruiz | hoy dia, 12:32
Apple vuelve a Intel: por qué los iPhone y iPad más baratos se fabricarán en sus fábricas

Apple lleva años presumiendo de haber roto con Intel en sus ordenadores. Ahora, sin embargo, la empresa de Cupertino ha llegado a un acuerdo preliminar con el fabricante de chips estadounidense para que produzca procesadores destinados a sus dispositivos de gama más asequible. Según el analista Ming-Chi Kuo, Intel comenzará pruebas a pequeña escala en 2026 y aumentará volúmenes en 2027, con el pico de la colaboración previsto para 2028.

El reparto de los pedidos

El acuerdo no afectará a los iPhone de gama alta. El grueso de los pedidos —aproximadamente el 80 %— se centrará en el chip A21, probablemente destinado a futuros modelos de iPhone SE o a terminales de gama media que Apple sigue vendiendo en mercados emergentes, según WCCFtech (May 2026). El resto se repartirá entre el chip M7 para iPad y MacBook, y otros componentes especializados. TSMC, pese a todo, seguirá acaparando más del 90 % de los pedidos avanzados de Apple.

La clave está en los rendimientos de producción. Intel tiene como objetivo alcanzar entre el 50 % y el 60 % de tasa de aprovechamiento en su proceso 18A-P en 2027, según EE Times (May 2026). Es una cifra inferior a la de los líderes del sector, pero sería una victoria real para Intel Foundry, una división que hasta ahora ha cosechado más promesas que resultados.

Por qué Apple necesita un plan B

El motivo de fondo es estructural: TSMC está saturada. La demanda de chips para inteligencia artificial —de empresas como Nvidia— acapara cada vez más la capacidad de producción en nodos avanzados. Apple no quiere depender de un único proveedor en un mercado tan tenso. Tener a Intel como alternativa le da además un argumento de peso en futuras negociaciones de precio con TSMC.

El papel del Gobierno estadounidense tampoco es menor. La administración Trump impulsó activamente el acuerdo como parte de la estrategia de la CHIPS Act para reducir la dependencia de semiconductores fabricados en el extranjero, con Intel como receptor de financiación pública y participación gubernamental.

¿Qué implica para el mercado español?

En España, este acuerdo se seguirá como un indicador de la viabilidad real de Intel Foundry. Si Intel consigue cumplir sus objetivos de producción, reforzará la narrativa de diversificación de la cadena de suministro de chips en Europa, alejándose de la concentración en Taiwán. Si fracasa, la dependencia de TSMC —y la vulnerabilidad ante tensiones geopolíticas en Asia— se agudizará aún más. Por ahora, el acuerdo es preliminar y los plazos son ambiciosos. Apple ha apostado por la prudencia; la pelota está en el tejado de Intel.