Google y SpaceX quieren llevar los centros de datos al espacio antes de 2027

Por: Carmen Ruiz | hoy dia, 11:17
Google y SpaceX quieren llevar los centros de datos al espacio antes de 2027

Google y SpaceX están negociando activamente el despliegue de centros de datos en órbita terrestre baja, según confirma WSJ. El proyecto, conocido como Suncatcher, prevé lanzar dos satélites prototipo antes de principios de 2027 en colaboración con Planet Labs. La idea es mover parte de la infraestructura de inteligencia artificial al espacio, donde la energía solar es abundante y no hay vecinos que protesten por el ruido o el consumo de agua.

La apuesta orbital

La lógica detrás del proyecto es clara: los modelos de IA consumen cantidades de electricidad que ya preocupan a reguladores y utilities. En tierra, construir un gran centro de datos implica permisos, suministro eléctrico limitado y un coste creciente por las normativas medioambientales. En órbita, el sol brilla sin interrupciones y no hay facturas de la luz.

Google ya tiene experiencia con SpaceX: en 2015 invirtió unos 900 millones de dólares en la compañía de Elon Musk. Ahora las conversaciones van mucho más lejos. Los procesadores TPU Trillium de Google han superado pruebas de radiación en acelerador de partículas que simulan condiciones de órbita baja, un paso técnico relevante. La visión a largo plazo incluye clústeres de 81 satélites formando matrices de un kilómetro de longitud, según Data Center Dynamics.

El problema de los costes y el vacío europeo

Aquí llega el freno: lanzar un kilogramo al espacio cuesta hoy entre 1.500 y 2.900 dólares. Los centros de datos orbitales son actualmente tres veces más caros que sus equivalentes terrestres. El modelo financiero de Google solo alcanza el punto de equilibrio si el coste cae a 200 dólares por kilogramo antes de 2035, algo que depende de que el cohete Starship complete unas 180 misiones anuales. Es una apuesta enorme sobre la ejecución industrial de SpaceX, no sobre la física.

Para SpaceX, el proyecto encaja a la perfección en su narrativa de cara a los inversores: la compañía prepara su salida a bolsa con una valoración objetivo de 1,75 billones de dólares para junio de 2026, y posicionar la infraestructura orbital como negocio del futuro refuerza ese relato. El propio SpaceX, sin embargo, advierte en su documentación para inversores que estos centros de datos en órbita podrían no llegar a ser comercialmente viables.

En España y Europa, este movimiento deja a los operadores locales sin respuesta inmediata. Telefónica y Orange dependen de proveedores estadounidenses como AWS, Google o Azure para su infraestructura de datos. Si el cómputo orbital se consolida como ventaja competitiva, la brecha tecnológica se amplía. Ni la CNMC ni la AEPD cuentan aún con un marco regulatorio claro para datos procesados en satélites, lo que podría generar incertidumbre legal cuando los primeros prototipos entren en órbita.

¿Qué puede salir mal?

Los retos de ingeniería son considerables: radiación, gestión térmica, latencia en la transmisión de datos y el riesgo creciente de colisiones con basura espacial. Si un prototipo falla antes del esperado debut bursátil de SpaceX, el daño no sería solo técnico. De momento, ni Google ni SpaceX han hecho declaraciones oficiales sobre el acuerdo. Los primeros satélites, si el calendario se cumple, serán la primera prueba real de si la IA en órbita tiene futuro o se convierte en el experimento más caro de la historia tecnológica.