La IA se convierte en el verdadero ingeniero de la Fórmula 1
La inteligencia artificial ha dejado de ser un patrocinador más en la Fórmula 1 para convertirse en parte del equipo técnico. En los últimos seis meses, los equipos han firmado ocho nuevos acuerdos con desarrolladores de IA, según Reuters (Ampere Analysis). El gasto tecnológico en el campeonato alcanzó los 769 millones de dólares en 2025, un 41% más que el año anterior. En total, los contratos de patrocinio de la F1 sumaron 2.540 millones de dólares esa temporada, cifra que solo supera la NFL americana.
El negocio detrás del algoritmo
Las grandes tecnológicas han decidido que pegar su logotipo en un alerón no es suficiente. Quieren que sus modelos de IA participen directamente en las decisiones que determinan el resultado de cada carrera. Williams ha llegado a un acuerdo con Anthropic para integrar Claude en su operativa: desde la gestión de la logística de piezas hasta el ajuste de la estrategia de carrera en tiempo real. El asesor del consejo de Williams, Peter Kenyon, lo resume sin rodeos: la IA es la herramienta para volver a pelear por el campeonato, no un elemento decorativo.
McLaren ha reorientado su alianza con Google, pasando del hardware Pixel al uso del modelo generativo Gemini. Red Bull, por su parte, va un paso más allá con Oracle: en lugar de consultar bases de datos, sus sistemas de IA actúan de forma autónoma, proponiendo soluciones a los ingenieros antes de que estos las pidan. Aston Martin también ha incorporado a CoreWeave como socio tecnológico.

La inteligencia artificial ya forma parte de la estrategia de carrera en los equipos de Fórmula 1.
Sin jugadores españoles en el paddock
De los ocho nuevos acuerdos identificados, ninguno involucra a empresas tecnológicas españolas. Las alianzas las lideran compañías estadounidenses —Anthropic, Google, Oracle, CoreWeave— y los equipos beneficiados son principalmente británicos y australianos. España consume la Fórmula 1 a través de plataformas como DAZN, pero no tiene representación propia en la carrera tecnológica del paddock.
El motivo de fondo es el límite presupuestario de la FIA: 215 millones de dólares por equipo. Con ese techo, dedicar cientos de horas de ingeniería a tareas rutinarias —revisar el reglamento técnico, analizar telemetría masiva— es un lujo que no se puede permitir. Los algoritmos hacen ese trabajo más rápido y liberan a los ingenieros para los problemas que realmente importan.
¿Hacia dónde va esto?
La propia organización de la F1 trabaja con Amazon Web Services para generar gráficos en directo durante las retransmisiones y predecir la probabilidad de un adelantamiento con precisión de porcentaje. En 2024, la IA participó incluso en el diseño del trofeo del Gran Premio de Canadá. Con la revisión técnica de 2026 ya encima, los equipos que dominen la simulación asistida por IA partirán con ventaja estructural, según The Next Web. La pregunta ya no es si la IA importa en la F1, sino qué equipos pueden permitirse quedarse sin ella.