Boeing 787 Dreamliner: los aviones están listos, pero no pueden entregarse

Por: Carmen Ruiz | hoy dia, 10:04
Cabina y salón del Boeing 787 Dreamliner. Foto: Boeing Cabina y salón del Boeing 787 Dreamliner. Foto: Boeing. Fuente: Foto: Boeing

Boeing tiene un problema poco habitual: los aviones existen, están construidos y esperan en tierra, pero no pueden entregarse a las aerolíneas que los han pagado. En el primer trimestre de 2026, la compañía solo transfirió 15 unidades del 787 Dreamliner, una cifra muy alejada de los ritmos que exige una cartera de más de 1.100 pedidos pendientes. El CEO Kelly Ortberg lo confirmó públicamente: los principales obstáculos son los retrasos en los motores y la certificación de los asientos de cabina premium.

El cuello de botella

El 787 permite a las aerolíneas elegir entre motores de General Electric (GE) o Rolls-Royce. Ambos fabricantes trabajan al límite de su capacidad tras la recuperación del tráfico aéreo pospandemia, lo que genera demoras en las entregas. GE mantiene aproximadamente el 78 % de la cuota de mercado en motores para el 787, según Air Data News. Rolls-Royce, por su parte, acaba de cerrar su primer pedido de motores para el 787 en 34 meses —en marzo de 2026—, señal de una lenta recuperación tras años de problemas de durabilidad con el Trent 1000.

El otro obstáculo es menos intuitivo: los asientos de primera clase y business. Los sillones modernos de cabina premium son estructuras complejas con electrónica integrada y sistemas de seguridad certificables por separado. La FAA aún no ha aprobado varios diseños de Collins Aerospace y otros proveedores, lo que deja aviones técnicamente terminados inmovilizados en tierra. Aerolíneas como Lufthansa —con 15 aparatos bloqueados en instalaciones de Boeing a la espera de que se certifiquen sus asientos Allegris— ilustran el alcance real del problema, según Aviation A2Z.

Lo que significa para el mercado español

Iberia y Air Europa tienen pedidos del 787-9 previstos para 2027–2028. Los retrasos actuales en la cadena de suministro y en la certificación de la FAA elevan el riesgo contractual para ambas operadoras: si Boeing no estabiliza la producción, los plazos de entrega pueden correrse aún más. Boeing aspira a producir 8 unidades al mes ahora y alcanzar 10 al mes antes de que acabe 2026, con un objetivo total de 90–100 entregas en el año, apunta Simple Flying. El primer trimestre, sin embargo, arroja solo 15 unidades entregadas —una mejora del 15 % respecto a las 13 del mismo periodo de 2025, pero muy lejos del ritmo necesario.

Perspectiva

El caso del Dreamliner expone la fragilidad de la fabricación aeronáutica moderna: cuando la producción depende de cientos de proveedores distribuidos por todo el mundo, un retraso en un asiento o en un componente de motor puede paralizar un proceso de miles de millones de euros. Boeing tendrá que demostrar en los próximos trimestres que sus planes de recuperación de proveedores son algo más que promesas sobre el papel.