La primera misión privada a Venus sigue en espera mientras Rocket Lab lucha con su cohete Neutron

Por: Carmen Ruiz | hoy dia, 15:00

La primera misión científica privada a Venus está lista para volar, pero no tiene cohete con el que hacerlo. El proyecto conjunto de Rocket Lab y científicos del MIT lleva acumulando retrasos desde 2024, y el último golpe llegó en enero de 2026: un depósito de combustible del cohete Neutron se rompió durante una prueba de presión, empujando el debut del vehículo hasta el cuarto trimestre de 2026, según Space.com.

El cohete que aún no ha volado

Neutron es el cohete reutilizable de tamaño medio que Rocket Lab lleva años desarrollando. Su primer vuelo se esperaba en 2024, luego en 2025, y ahora en el mejor de los casos a finales de 2026. La misión Venus Life Finder depende por completo de este vehículo, ya que la compañía decidió trasladar la sonda a su propio lanzador en lugar de usar un cohete de terceros.

Lo llamativo es que la nave en sí está prácticamente terminada. El vehículo se encuentra en las instalaciones de Rocket Lab en Long Beach (California), con el módulo de transferencia y la cápsula atmosférica ya finalizados. La NASA también ha aportado su parte: un escudo térmico HEEET, un compuesto tejido capaz de soportar temperaturas de hasta 2.500 °C durante la entrada en la atmósfera venusiana.

Buscar vida en las nubes de Venus

El instrumento principal de la misión es un nefelómetro de autofluorescencia (AFN) desarrollado por el MIT. Durante el descenso a través de las nubes de Venus, a entre 48 y 60 kilómetros de altitud, analizará partículas de aerosol en busca de moléculas orgánicas. La ventana de muestreo es de apenas unos minutos, lo que convierte cada segundo en datos críticos.

La apuesta científica tiene fundamento: experimentos del MIT demostraron que cadenas cortas de aminoácidos pueden mantenerse estables incluso en el entorno extremadamente ácido de la atmósfera venusiana. Las condiciones en esas capas de nubes son mucho menos hostiles que en la superficie del planeta.

Qué viene después

Venus Life Finder es solo el primer paso de un programa más amplio llamado Morning Star Missions to Venus. Los investigadores tienen planificado enviar después un espectrómetro de masas ORIGIN, sensores moleculares en miniatura e incluso un globo aerostático de unos cinco metros de diámetro capaz de operar en la atmósfera durante aproximadamente una semana terrestre.

El coste total de esta primera misión se estima en menos de 10 millones de dólares, una cifra muy alejada de los 500 millones que suelen costar las misiones de la NASA. Ese modelo de bajo coste resulta interesante como referencia para el sector espacial en crecimiento, aunque el calendario sigue dependiendo de que Neutron consiga despegar sin más contratiempos. Como resumió la científica del MIT Sara Seager: "Estamos esperando que Neutron esté listo".