Sony y Warner demandan a Anthropic por piratería masiva de música con derechos de autor
Sony Music Publishing y Warner Chappell Music han presentado una demanda conjunta contra Anthropic en un tribunal federal de California, acusando a la empresa de piratear a gran escala obras protegidas por derechos de autor para entrenar su inteligencia artificial Claude. La demanda, presentada el 28 de agosto de 2026 ante el Tribunal de Distrito de EE. UU. para el Distrito Norte de California, reclama hasta 150.000 dólares por obra infringida y 25.000 dólares adicionales por cada eliminación de información de gestión de derechos de autor. La cifra total podría alcanzar miles de millones de dólares.
El patrón de piratería
Según Music Business Worldwide, la demanda describe una campaña deliberada de torrenting, scraping y descarga masiva de "miles y miles" de composiciones con copyright. Sony y Warner la califican como uno de los robos de propiedad intelectual más flagrantes de la historia reciente. Los demandantes piden que el caso sea juzgado por un jurado.
Esta es la cuarta gran demanda musical contra Anthropic en menos de un año. Antes llegaron las de Concord Music Group y Universal Music Group, que reclamaron más de 3.000 millones de dólares por más de 20.000 canciones descargadas ilegalmente; la de BMG en marzo de 2026, con 493 composiciones; y la de Round Hill Music el 17 de agosto de 2026. El patrón es claro: los mismos fundadores y el mismo equipo legal de Anthropic aparecen en todos los casos.
El contexto judicial pesa en su contra. En julio de 2026 se aprobó un acuerdo por el que Anthropic pagará 1.500 millones de dólares para resolver una demanda colectiva de autores. El juez William Alsup ya estableció en su resolución previa que construir bibliotecas de entrenamiento a partir de fuentes pirateadas viola el copyright, aunque el uso posterior sea transformativo. Eso cierra la principal vía de defensa que suelen alegar las empresas de IA.
La perspectiva europea
Para el mercado español, el asunto va más allá de lo que ocurra en los tribunales de California. Sony y Warner controlan catálogos con derechos en España y Latinoamérica, lo que implica que las negociaciones de licencias para el uso de Claude en productos y servicios locales pueden verse directamente afectadas.
La regulación europea ofrece un marco diferente al estadounidense. La Directiva DSM de la UE reconoce el derecho de los titulares de derechos a prohibir el uso de sus obras para entrenamiento de IA mediante un sistema de opt-out. Sin embargo, como señala Bruegel, España y Alemania intentaron establecer normas nacionales propias sin éxito, y la fragmentación regulatoria ha permitido que empresas estadounidenses como Anthropic operen sin un marco de licencias armonizado en Europa. La propuesta española de licencias colectivas de 2024 apunta en la dirección correcta, pero carece de mecanismos de ejecución contra entidades no establecidas en la UE, según recoge AI Governance Desk.
Mientras los tribunales estadounidenses marcan el ritmo, el debate sobre quién paga por los datos que alimentan la IA está lejos de resolverse en Europa.