Samsung SDI se queda con la fábrica de GM en Indiana y apuesta por el almacenamiento de energía
Samsung SDI ha comprado el 49,99 % de la empresa conjunta SynergyCells que pertenecía a General Motors, haciéndose con el control total de la planta de New Carlisle, Indiana, el 11 de agosto de 2026. La instalación, valorada originalmente en 3.500 millones de dólares y diseñada para producir baterías para coches eléctricos de GM, cambia ahora de rumbo: su prioridad será fabricar baterías para sistemas de almacenamiento de energía (ESS), no para vehículos eléctricos. Para los fabricantes de automóviles con plantas en España —Volkswagen, Renault, Nissan—, el movimiento es una señal clara de hacia dónde se desplaza el poder en la cadena de suministro de baterías.
El contexto
El proyecto original preveía una capacidad de entre 27 y 36 GWh y más de 1.600 empleos, con producción en serie prevista para 2027. Pero la demanda de vehículos eléctricos en EE. UU. creció mucho más despacio de lo esperado, agravada por la eliminación del crédito fiscal federal para coches eléctricos en julio de 2025. GM prefirió salir de la sociedad antes que inmovilizar capital en un mercado incierto. Según BloombergNEF, la demanda global de baterías será un 8 % inferior a lo previsto hasta 2035, en gran parte por el frenazo estadounidense.
El giro hacia el almacenamiento
Samsung SDI no deja la planta parada: en diciembre de 2025 ya había firmado un contrato de suministro ESS por valor de 1.350 millones de dólares a tres años, según Charged EVs. La demanda de almacenamiento ligada a renovables crece con fuerza también en Europa, y España —con sus objetivos del 81 % de electricidad renovable para 2030— es uno de los mercados con mayor potencial para este tipo de solución. Las celdas prismáticas que producirá la planta son el formato preferido para instalaciones de gran escala: su estructura rectangular permite empacar más energía en menos espacio que las celdas cilíndricas.
Lo que cambia para la industria
GM pasa de copropietario a simple cliente. Es exactamente lo que llevan haciendo Volkswagen, Renault y otras marcas con presencia en España: negociar el suministro de baterías en lugar de construir la capacidad de producción. La diferencia es que ahora Samsung SDI controla la planta, fija las prioridades de producción y puede redirigir capacidad hacia ESS si el mercado de coches eléctricos vuelve a decepcionar. El IEA Global EV Outlook 2026 sitúa a Europa en solo el 15 % del despliegue global de baterías en 2025, una cifra estancada que refuerza la dependencia de proveedores externos como Samsung SDI. Ambas empresas mantienen vivo el acuerdo tecnológico: han firmado un nuevo convenio de desarrollo conjunto para baterías prismáticas de próxima generación, con la puerta abierta a futuros vehículos eléctricos si el mercado lo justifica.