El banco chino que presta dinero según los tokens de IA que consumes
El Bank of China ha lanzado un producto de crédito sin precedentes: en lugar de exigir activos físicos como garantía, evalúa cuántos tokens de IA consume una empresa para decidir cuánto dinero le presta. El programa, llamado Computing Power Token Loan, está dirigido a pequeñas empresas del distrito de Haizhu, en Guangzhou, y puede conceder hasta 30 millones de yuanes (unos 3,8 millones de euros) a un plazo máximo de tres años. En la fase piloto ya se han aprobado 28 millones de yuanes en préstamos.
La lógica detrás del modelo
La idea es sencilla: si una empresa quema tokens de forma constante, es porque sus servicios de IA funcionan, tiene usuarios activos y genera actividad real. El banco analiza el volumen de tokens producidos o consumidos, el valor de los contratos de computación y las cuentas por cobrar, en lugar de limitarse a revisar balances y propiedades. El crédito puede usarse también con contratos como garantía adicional.
El esquema cubre tres tipos de empresas: proveedores de capacidad de computación, desarrolladoras de aplicaciones de IA y organizaciones de servicios tecnológicos.
Tokens en acción: así utiliza China el consumo de inteligencia artificial como garantía crediticia. Ilustración: AI
Un mercado que crece a una velocidad vertiginosa
El contexto explica por qué esto tiene sentido en China. Según datos oficiales, el consumo diario de tokens en el país superó los 140 billones en marzo de 2026, un incremento de más de 1.000 veces respecto a principios de 2024. Ese crecimiento no viene solo de usuarios de chatbots: los agentes de IA autónomos, que ejecutan tareas sin intervención humana, generan una parte enorme de ese tráfico. China Merchants Bank y Ping An Bank ya han lanzado también productos de crédito vinculados a métricas de IA, lo que apunta a una tendencia más amplia en la banca china.
España, sin equivalente
BBVA, Santander y CaixaBank no ofrecen ningún producto similar. Las startups españolas de IA siguen dependiendo de rondas de capital riesgo norteamericanas o europeas para financiarse, y la regulación de la CNMC se centra en telecomunicaciones, no en inteligencia artificial. El modelo chino, además, no es directamente exportable: las barreras regulatorias y las diferencias en el ecosistema financiero hacen que sea inaccesible para empresas de aquí.
El riesgo más evidente del sistema es la manipulación. Una empresa puede inflar artificialmente su consumo de tokens mediante solicitudes ficticias o pruebas de modelos para conseguir un límite de crédito mayor. Por eso, expertos del sector ya reclaman estándares independientes de verificación y plataformas de auditoría de datos. Sin esas salvaguardas, el esquema podría repetir errores conocidos: métricas infladas que ocultan una capacidad real de repago muy inferior.