China pierde su cuarto cohete del año: el Long March 7A falla a los 85 segundos

Por: Carmen Ruiz | hoy dia, 15:23

China ha perdido otro cohete. El Long March 7A (Changzheng-7A) falló aproximadamente 85 segundos después del despegue desde el cosmódromo de Wenchang, en la isla de Hainan, según SpaceNews. Es el cuarto fallo de lanzamiento chino en 2026, y el patrón que dibuja no es halagüeño para Pekín: algo está fallando en la cadena de producción y control de los cohetes del Estado.

La carga y el accidente

La primera etapa del cohete se desintegró en pleno vuelo y los restos cayeron al océano. La Corporación Científica y Tecnológica Aeroespacial de China (CASC) confirmó el fallo pero no reveló detalles sobre la carga útil, lo cual es habitual cuando se trata de misiones militares o estratégicas. Los analistas apuntan a que podría tratarse de un satélite de reconocimiento óptico o de un dispositivo de comunicaciones seguras.

El Long March 7A es un cohete de tamaño medio, propulsado por oxígeno líquido y queroseno, diseñado específicamente para llevar satélites pesados a órbita geoestacionaria de transferencia. Su combustible es más limpio que el de generaciones anteriores, pero eso no evita los fallos en el ensamblaje o el diseño.

Cuatro fallos en un año

El patrón de 2026 es inédito. En enero, China vivió lo que algunos analistas bautizaron como un «sábado negro»: dos cohetes fallaron en menos de 12 horas, según SCMP (Jan 2026). En abril, el Tianlong-3 también se perdió. Ahora el Long March 7A suma el cuarto accidente del año.

Parte del problema tiene raíz conocida: el fallo del motor YF-75 en un Long March 3B en enero obligó a paralizar durante cinco meses toda la agenda de lanzamientos clasificados a órbita geoestacionaria, que comparte ese tipo de propulsor. Al reactivarse el programa con la presión acumulada de misiones retrasadas, el riesgo de que el ritmo se imponga sobre el rigor es alto.

China tiene como objetivo superar los 140 lanzamientos en 2026, una cadencia que rivaliza con la de SpaceX. Pero el modelo americano se apoya en cohetes reutilizables que absorben mejor los fallos de prueba. Los cohetes estatales chinos operan con poca transparencia y una agenda poco flexible, lo que deja menos margen para corregir errores antes de que ocurran en vuelo.

¿Qué cambia a partir de ahora?

Cada fallo retrasa satélites estratégicos y encarece el seguro de misiones comerciales. Para el mercado europeo de lanzamientos —donde proyectos como IRIS², la constelación satelital de la UE, buscan estabilidad frente a la competencia china y americana—, los tropiezos repetidos de Pekín refuerzan el argumento de apostar por la fiabilidad antes que por la velocidad. CASC no ha publicado todavía las causas del accidente; hasta que lo haga, la agenda de misiones clasificadas vuelve a quedar en el aire.