El informe del MIT revela que el 95% de las empresas no obtiene retorno de sus inversiones en IA generativa
Las empresas gastan entre 30.000 y 40.000 millones de dólares al año en inteligencia artificial generativa, pero el 95% no obtiene ningún retorno económico medible. Así lo concluye el informe MIT NANDA «The GenAI Divide: State of AI in Business 2025», publicado en julio de 2025. El dato pone en cuestión la narrativa dominante en consejos de administración y ferias tecnológicas: que adoptar IA es sinónimo de ventaja competitiva.
El diagnóstico
El equipo del MIT revisó más de 300 iniciativas públicas, realizó 52 entrevistas estructuradas con directivos y recabó 153 respuestas de encuesta entre enero y junio de 2025. La conclusión principal no apunta a los modelos ni a la regulación como culpables, sino a la incapacidad de integrar los algoritmos en los procesos de negocio reales. Más del 80% de las organizaciones se limitó a desplegar herramientas genéricas como ChatGPT o Microsoft Copilot: útiles para redactar correos, pero incapaces de resolver problemas específicos de cada sector.
Los investigadores identificaron dos obstáculos recurrentes: la inestabilidad de los flujos de trabajo y la falta de memoria contextual de los sistemas. La IA no entiende la casuística concreta de cada empresa y no aprende del feedback de sus empleados. Solo el 5% de los sistemas empresariales especializados llegó a producción, lo que coincide con las previsiones de Gartner sobre el abandono masivo de proyectos tras la fase de prueba de concepto.
El informe MIT NANDA analiza el estado real de la IA generativa en las empresas en 2025.
Desarrollo interno frente a externalización
El informe detecta una diferencia notable según el origen del desarrollo. Los proyectos realizados con socios externos alcanzaron la implantación real en el 67% de los casos, frente al 33% de los desarrollos internos. Sin embargo, los propios autores advierten de que las empresas definen «éxito» de formas muy distintas, y contratar a un proveedor externo no garantiza que el sistema funcione como se espera.
¿Qué significa esto en la práctica?
Para las empresas españolas, el contexto es relevante. El despliegue del Reglamento europeo de IA (AI Act) añade requisitos de transparencia y competencia que ya están en vigor desde 2025, con sanciones de hasta 35 millones de euros o el 7% de la facturación para sistemas de alto riesgo. Asumir esos costes de cumplimiento sobre pilotos que no generan retorno agrava la presión sobre los equipos de tecnología y los directores financieros.
El informe del MIT, según recoge Virtualization Review, es preliminar y aún no ha pasado revisión por pares. Algunos críticos señalan que el grupo NANDA tiene interés institucional en mostrar los enfoques actuales como insuficientes, al promover una arquitectura de agentes de IA como alternativa. Aun así, la escala de la muestra y la metodología lo convierten en la referencia más sólida disponible hasta la fecha sobre el rendimiento real de la IA generativa en el entorno empresarial.