Google Play abre la puerta a tiendas de apps rivales desde el 22 de julio
A partir del 22 de julio de 2026, Google estará obligada por un tribunal estadounidense a permitir tiendas de aplicaciones de terceros dentro de Google Play. El cambio es consecuencia directa de la victoria de Epic Games en su demanda antimonopolio, y convierte a EE. UU. en el primer mercado donde la competencia en una gran plataforma se impone por orden judicial, no por negociación. Para los desarrolladores en España, esto supone nuevas vías de distribución en el mercado estadounidense y un precedente que podría influir en la regulación europea.
La victoria de Epic que cambia las reglas
Google y Epic Games retiraron conjuntamente su recurso contra la sentencia del juez James Donato, dictada en octubre de 2024. Al abandonar el intento de suavizar las condiciones mediante un acuerdo negociado, Google queda obligada a cumplir íntegramente el fallo original, más exigente que cualquier propuesta de compromiso. La compañía llevaba año y medio intentando recurrir esa resolución.
Dan Jackson, portavoz de Google, declaró a The Verge que la retirada del recurso busca "no prolongar este proceso, que genera incertidumbre para el ecosistema", y que el objetivo es centrarse en dar "mayor elección de tiendas de aplicaciones, precios más bajos y más oportunidades para desarrolladores y usuarios".
Cómo funcionará en la práctica
Las tiendas alternativas podrán acceder al catálogo completo de Google Play durante tres años, lo que les permite arrancar con una biblioteca de apps ya consolidada en lugar de construirla desde cero. Las descargas, no obstante, seguirán procesándose a través de la infraestructura de Google, que mantiene así el control sobre la entrega de los archivos APK.
Participar en el programa tiene un coste: según HowToGeek, Google cobrará 5.000 dólares anuales a cada tienda para cubrir revisiones de seguridad y cumplimiento de políticas. Además, las plataformas participantes deberán comprometerse a no distribuir aplicaciones fuera de EE. UU. y a mantener estándares estrictos contra el malware. Esta tarifa puede suponer una barrera de entrada para proyectos más pequeños, aunque para actores consolidados como Amazon o Samsung el coste es asumible.
Los desarrolladores quedan inscritos por defecto en el nuevo sistema, salvo que decidan excluirse expresamente. Eso significa que las apps ya publicadas en Google Play estarán disponibles automáticamente para las nuevas tiendas, lo que mantiene la ventaja de incumbencia de Play Store.
¿Qué cambia en España?
La CNMC y la AEPD siguen de cerca este fallo como posible modelo para futuras actuaciones regulatorias en España y en la UE. La estructura de comisiones acordada en el acuerdo global de marzo de 2026 —un 20 % en nuevas instalaciones y un 10 % en suscripciones— se aproxima a lo que Google ya aplica en el Espacio Económico Europeo bajo el Reglamento de Mercados Digitales (DMA). La convergencia entre el modelo judicial estadounidense y el regulatorio europeo simplifica la planificación de costes para los estudios y desarrolladores españoles que operan en ambos mercados.