Gulfstream prueba el 100% SAF y reduce las estelas en un 56%, pero el coste triple frena su adopción
Los aviones de negocios acaban de dar un paso concreto hacia la reducción de su impacto climático. Gulfstream ha completado una serie de vuelos de prueba en los que su jet G700 operó al 100% con combustible sostenible de aviación (SAF), alcanzando altitudes de hasta 15.200 metros. Los resultados apuntan a una reducción del 56% en los cristales de hielo que forman las estelas de condensación —esas líneas blancas en el cielo que retienen calor en la atmósfera— y a un impacto climático menor en torno al 26%, según Aviation Week.
El laboratorio volador
El G700, equipado con motores Rolls-Royce Pearl 700, se transformó en una plataforma de medición cargada de sensores. La metodología fue sencilla pero exigente: el G700 volaba en cabeza mientras un segundo aparato, el G800, lo seguía a la menor distancia posible para analizar el escape prácticamente en tiempo real. Mantener esa formación a gran altitud requirió entrenamiento específico para los pilotos.
El combustible utilizado es el HEFA SAF, producido a partir de aceites vegetales y grasas recicladas. Su principal ventaja frente al queroseno convencional es la ausencia de azufre y compuestos aromáticos, los principales responsables de generar partículas de hollín que actúan como núcleos de condensación en las estelas. Menos hollín significa menos «nubes artificiales» y, en consecuencia, menos retención de calor.
Ciencia internacional, problema europeo
El proyecto reunió a la FAA, la NASA, el Centro Aeroespacial Alemán (DLR), la Universidad de Misuri, Rolls-Royce y varias empresas especializadas. Los datos recogidos se incorporarán a modelos climáticos y podrían influir en los estándares de combustible y las estrategias operativas de la aviación global.
El problema es el coste. En Europa, el SAF de tipo HEFA cuesta entre 1.600 y 8.700 euros por tonelada, frente a los 600 euros aproximados del queroseno fósil, según la EASA. Esa brecha de precio es especialmente relevante en España: el reglamento ReFuelEU obliga a mezclar al menos un 2% de SAF desde 2025, lo que añade presión de costes a operadoras como Iberia o Air Nostrum. El EU Alt Fuels Observatory estima que el SAF puede costar entre 1,5 y 6 veces más que el combustible fósil equivalente, con disponibilidad todavía limitada en muchos aeropuertos españoles.
¿Y ahora qué?
Los ensayos de Gulfstream confirman que las estelas de condensación —no solo el CO₂— son un factor climático relevante en la aviación, algo que los modelos regulatorios actuales apenas contemplan. La tecnología funciona; el obstáculo es económico. Mientras el precio del SAF no caiga de forma significativa, su uso masivo seguirá siendo un objetivo a largo plazo más que una realidad inmediata para la mayoría de operadores aéreos.