Científicos coreanos revolucionan la tecnología de baterías con un proceso de ánodo seco, ecológico y rentable

Por: Maksym Kozachenkov | hoy dia, 16:17

Mientras el mundo espera las baterías de estado sólido como una segunda venida, los científicos coreanos decidieron no esperar un milagro, sino simplemente "secar" lo que ya tenemos. Expertos del Instituto Coreano de Ciencias de los Materiales (KIMS) y sus colegas del Instituto Coreano de Investigación Eléctrica (KERI) presentaron una nueva tecnología de fabricación de ánodos que promete cambiar el juego en la industria de baterías de tracción.

Menos toxicidad, más ganancias

La producción tradicional de baterías es un negocio sucio y que consume mucha energía. Normalmente requiere el uso de disolventes tóxicos, que luego deben evaporarse en enormes hornos. Esto no solo daña el medio ambiente, sino que también inflaciona significativamente las facturas de electricidad. Los coreanos proponen cambiar a un método "seco". En lugar de cocinar una "sopa química", forman los electrodos directamente a partir de mezclas de polvos. Esto elimina las etapas más caras de secado y recuperación de disolventes de la cadena de producción.

Representación esquemática del proceso de fabricación de gránulos con forma controlada utilizando tecnología de secado por pulverización. Ilustración: KIMS

Adiós al teflón

Curiosamente, los científicos decidieron abandonar el politetrafluoroetileno (PTFE), conocido como teflón. Normalmente, actúa como el "pegamento" en los métodos de fabricación en seco, pero es voluble y caro. En su lugar, los investigadores adaptaron un sistema de aglutinante ecológico que se utilizaba previamente solo en procesos "húmedos". Esto no solo simplifica la logística, sino que también abarata la producción, ya que no requiere la búsqueda de componentes específicos que antes se consideraban indispensables para la tecnología "seca".

La geometría de los iones y la carga rápida

La principal "característica" técnica del desarrollo reside en la estructura del ánodo en sí. En lugar de las habituales escamas planas de grafito, los científicos crearon gránulos redondeados con una disposición de capas aleatoria. Si antes los iones de litio tenían que encontrar caminos complejos entre placas planas, ahora se mueven mucho más libremente. En la práctica, esto significa que el dispositivo puede aceptar una gran corriente sin riesgo de degradación.

Las pruebas confirmaron: tal estructura permite la creación de ánodos más gruesos con mayor densidad de energía. Esto es un camino directo para aumentar el rango de los coches eléctricos sin aumentar el tamaño físico del paquete de baterías. Además, la tecnología es compatible con las líneas de producción existentes. Esto significa que los fabricantes de automóviles no tendrán que demoler fábricas antiguas y construir nuevas, solo es suficiente una actualización puntual del equipo.

Mientras los científicos conjuran sobre las capacidades de las baterías, algunos fabricantes apuestan por el poder bruto de los motores de combustión interna. Por ejemplo, Hennessey Venom F5-M ofrece unos demenciales 2031 hp y una transmisión manual para aquellos que aprecian la conducción clásica.