Stoke Space supera 46 pruebas estructurales y apunta a su primer lanzamiento a finales de 2026
Stoke Space ha completado 46 pruebas de verificación estructural de la primera etapa de su cohete Nova, un hito que acerca a la compañía a su debut orbital previsto para finales de 2026. La empresa, fundada por ex ingenieros de SpaceX y Blue Origin, lleva meses sometiendo el hardware a condiciones extremas en sus instalaciones de Moses Lake (Washington), y los resultados son positivos según NASASpaceFlight. Si el calendario se cumple, Nova se convertirá en el primer competidor americano de Falcon 9 con reutilización completa de ambas etapas.
El cohete
La primera etapa mide 27,1 metros y lleva siete motores Zenith que queman metano y oxígeno líquido, generando un empuje total de 3.110 kN al despegue. Cada motor opera con un ciclo de combustión escalonado de flujo completo, una tecnología de alta eficiencia que SpaceX también usa en Raptor. Las pruebas incluyeron carga de presión en los depósitos, operación de aviónica con vientos huracanados y actividad eléctrica atmosférica: condiciones que simulan lo que la estructura verá en Cabo Cañaveral.
Sound?on: epic fly-by footage of the ongoing Zenith engine testing and Stage 1 structural qualifications happening at our test site in Moses Lake. ?? pic.twitter.com/WTx3MoZSmh
— Stoke Space (@stoke_space) June 2, 2026
La segunda etapa es donde Nova resulta más singular. Incorpora un escudo térmico metálico con refrigeración activa y 24 cámaras de empuje del motor Andromeda 2, según Wikipedia. Esto elimina las baldosas térmicas que requieren costosos mantenimientos entre vuelos, y es la pieza clave para lograr que ambas etapas sean recuperables sin desechar ningún componente estructural.
La competencia y lo que implica
Nova puede llevar hasta 3 toneladas a órbita baja (LEO), un rango que compite directamente con Rocket Lab Neutron y complementa —o amenaza— a Falcon 9 en misiones de carga media. El primer lanzamiento partirá del histórico complejo LC-14 de Cabo Cañaveral, restaurado en doce meses reutilizando más de 8.000 kg de hormigón de la era Mercury, y diseñado específicamente para ciclos de relanzamiento rápido.
Segunda etapa del cohete Nova. Ilustración: Stoke Space
La compañía ha levantado 1.340 millones de dólares en su ronda Serie D y cuenta con contratos del programa Orbital Services Program de la Fuerza Espacial de Estados Unidos, lo que le da visibilidad de ingresos antes del primer vuelo. El debut no intentará recuperar la primera etapa —saldrá en modo expendable— pero si la tecnología funciona, el modelo de negocio cambia radicalmente: costes por kilogramo más bajos, cadencia de lanzamiento más alta.
Perspectiva
Europa sigue apostando por Ariane 6 y Vega-C para el acceso autónomo al espacio, sin que haya socios españoles visibles en programas de reutilización completa equivalentes. Si Nova demuestra en vuelo lo que promete en tierra, la brecha tecnológica y de costes entre la industria estadounidense y la europea se ampliará. Para quienes contratan lanzamientos —operadores de satélites, agencias espaciales, proveedores de conectividad— más competencia siempre se traduce en mejores precios.