El X-59 de la NASA rompe la barrera del sonido sin apenas ruido

Por: Carmen Ruiz | hoy dia, 10:21

El avión experimental X-59 de la NASA cruzó la barrera del sonido el 5 de junio de 2026, un hito que podría cambiar las reglas del transporte aéreo comercial. El aparato alcanzó Mach 1,077 —unos 1.147 km/h— a 13.200 metros de altitud sobre la base aérea de Edwards, en California. Lo relevante no es solo la velocidad: es que lo hizo generando un ruido en tierra comparable al cierre de una puerta de coche, no a una explosión.

El problema que lleva 53 años sin solución

Desde 1973, los vuelos supersónicos sobre tierra están prohibidos en Estados Unidos por el estruendo que provocan al romper la barrera del sonido. Esa norma condenó al Concorde a volar a máxima velocidad solo sobre el océano, limitando gravemente su rentabilidad. El X-59, desarrollado junto a Lockheed Martin Skunk Works, tiene un diseño radicalmente distinto: su fuselaje alargado y la posición de los motores evitan que las ondas de choque se fusionen en un único impacto sonoro. El objetivo es quedarse en 75 EPNdB —un 90% más silencioso que el Concorde— según confirma la NASA en su comunicado oficial.

El sistema de visión exterior del X-59 de la NASA muestra una velocidad de Mach 1,077, el primer vuelo supersónico del aparato. Foto: NASA

El vuelo de 81 minutos fue pilotado por el piloto de pruebas Jim Less y forma parte del programa Quesst, cuya misión es aportar datos científicos que justifiquen una revisión normativa ante la FAA y los organismos internacionales como la ICAO.

La carrera regulatoria y lo que puede significar para España

El siguiente paso es alcanzar la velocidad de crucero de diseño: Mach 1,4 (unos 1.730 km/h) a unos 16.800 metros. Una vez confirmada la estabilidad estructural, el X-59 sobrevolará ciudades estadounidenses seleccionadas para medir la reacción real de la población al ruido. Esos datos se entregarán a la FAA y a reguladores internacionales antes de 2027.

En el plano legislativo, la Cámara de Representantes de EE.UU. aprobó en marzo de 2026 la Supersonic Aviation Modernization Act, que obliga a la FAA a revisar la prohibición en un plazo de 12 meses si los datos del X-59 demuestran que no llega ningún boom sónico al suelo. Como señala Global Airspace Radar, cada Estado conserva soberanía sobre su espacio aéreo, por lo que la posición de la ICAO será determinante para países como España.

España no tiene un programa supersónico propio, pero el impacto indirecto puede ser considerable. Las rutas transatlánticas desde Madrid —especialmente hacia América Latina— son candidatas naturales si los costes operativos bajan y la normativa de ruido evoluciona. Empresas como Boom Supersonic, con más de 130 pedidos previos de aerolíneas como United o Japan Airlines para su avión Overture, apuntan a certificación a principios de los años 2030. Antes de eso, necesitan exactamente los datos que el X-59 acaba de empezar a generar.