Terafab: la megafábrica de chips de Musk que quiere inundar el mundo de inteligencia artificial
Tesla, SpaceX y xAI han anunciado Terafab, una gigafábrica de chips de inteligencia artificial situada en Austin (Texas) que apunta a producir entre 100.000 y 200.000 millones de chips especializados al año. La inversión inicial es de 55.000 millones de dólares, con un total proyectado de 119.000 millones en todas las fases. Si los plazos se cumplen, sería la mayor instalación de fabricación de chips de IA del planeta.
El plan
Las primeras pequeñas series del chip AI5 están previstas para finales de 2026, con producción en volumen en 2027, según Wikipedia: Terafab. El 7 de abril de 2026 se confirmó la incorporación de Intel como socio fabricante, aportando su proceso de 18A angstroms —uno de los más avanzados en desarrollo—. La fábrica arrancará con 100.000 obleas al mes y tiene como meta llegar al millón.
La propuesta diferencial de Terafab es la integración vertical total: diseño, litografía, fabricación, memoria, empaquetado y pruebas bajo un mismo techo. Eso permite modificar la arquitectura de los chips con mucha más rapidez que encargándolos a una fundición externa como TSMC.
TERAFAB IS GOING TO BE INSANE.
— Lacey (@LaceyPresley) May 29, 2026
We’re targeting 100–200 billion custom AI + memory chips per year at full ramp that’s 1 terawatt (1,000 GW) of annual AI compute capacity. Roughly 50x current global AI chip output.
This isn’t incremental. This is the kind of scale that actually… pic.twitter.com/rMwj6DqsmK
Espacio y robots, no mercado abierto
El reparto del output es llamativo: el 80% de los chips serán del modelo D3, endurecidos contra la radiación y destinados a centros de datos orbitales de SpaceX. El 20% restante —los chips AI5 y AI6— irá a los sistemas de conducción autónoma de Tesla (FSD), los taxis robotizados Cybercab y los robots humanoides Optimus.
No hay ningún plan publicado de venta a terceros. Terafab es, por ahora, un proveedor cautivo del ecosistema Musk. Eso significa que fabricantes de automóviles, empresas de telecomunicaciones o sectores industriales en España no tienen una vía directa de acceso a estos chips. Las cadenas de suministro españolas —desde proveedores del automóvil hasta el sector aeroespacial con Airbus o Telefónica— seguirán dependiendo de TSMC o Samsung para sus necesidades de silicio avanzado.
Los plazos, bajo escrutinio
Los analistas de Morgan Stanley sitúan la producción significativa entre 2028 y 2030, muy por encima de los objetivos de Musk para 2026-2027, según Electrek. El rendimiento del proceso Intel 18A ronda actualmente el 65%, y toda la rampa agresiva de Terafab depende de que Intel mejore esa cifra a tiempo. También Gigafactory Berlín-Brandeburgo, que abastece al mercado europeo de Tesla, queda geográficamente desconectada de una instalación exclusivamente estadounidense sin hoja de ruta europea.
Si Terafab cumple, el déficit de capacidad de cómputo para IA podría reducirse drásticamente en la segunda mitad de la década. Si los plazos se alargan —como es habitual en proyectos de esta magnitud—, Waymo y otros competidores en conducción autónoma habrán ganado terreno antes de que el primer chip salga en volumen de Austin.