El telescopio James Webb descubre un agujero negro 'desnudo' que existió antes que su propia galaxia

Por: Carmen Ruiz | hoy dia, 03:33

El telescopio espacial James Webb ha identificado un agujero negro supermasivo que probablemente se formó antes que la galaxia que lo alberga. El objeto, denominado QSO1, existió apenas 700 millones de años después del Big Bang y tiene una masa equivalente a 40 millones de soles. El hallazgo, liderado por investigadores de la Universidad de Cambridge y publicado en Nature y Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, pone en entredicho modelos consolidados sobre cómo nacen y crecen estos objetos.

El objeto

La teoría estándar sostiene que los agujeros negros supermasivos surgen del colapso de estrellas masivas dentro de galaxias ya formadas, y que crecen gradualmente absorbiendo materia circundante. QSO1 no encaja en ese esquema: presenta una masa colosal desde etapas muy tempranas y apenas muestra el halo estelar que cabría esperar si hubiera coexistido con una galaxia en desarrollo. Los investigadores lo describen como un agujero negro «desnudo».

Lo que distingue este descubrimiento es el método de medición. El equipo utilizó el espectrógrafo NIRSpec del Webb para cartografiar la velocidad del gas en rotación kepleriana alrededor del objeto, de forma similar a cómo los planetas orbitan el Sol siguiendo las leyes de la gravedad. Esa dinámica permitió calcular la masa del objeto central con precisión directa. Según NASA — agujero negro formado primero, es la primera vez que se mide directamente la masa de un agujero negro en el primer millardo de años del universo; hasta ahora, todas las estimaciones anteriores eran indirectas.

Por qué importa

Si el agujero negro precedió a su galaxia, los modelos clásicos de formación —que asumen la galaxia como «incubadora» necesaria— necesitan revisión. Una de las hipótesis alternativas apunta a la materia oscura: según algunos preprints recogidos en arXiv — Little Red Dots y materia oscura autointerna, su desintegración podría haber liberado energía suficiente para calentar nubes de hidrógeno primordial y acelerar la formación de objetos tan masivos. Los propios investigadores advierten que esta explicación sigue siendo teórica.

QSO1 pertenece a una categoría de objetos conocida como Little Red Dots, de la que el Webb ha detectado más de 300 ejemplares. Que uno de ellos albergue un agujero negro «desnudo» sugiere que este fenómeno podría ser más común de lo que se pensaba, con implicaciones directas para los programas de observación del universo temprano.

Próximos pasos

La comunidad astrofísica española, con grupos activos en el CSIC y la Universidad de Valencia, seguirá de cerca los análisis derivados de este hallazgo. El reto inmediato para el campo es determinar si QSO1 es una anomalía o el primer representante confirmado de una población de agujeros negros que precedieron a sus galaxias anfitrionas.