China pone en marcha el primer centro de datos submarino comercial del mundo alimentado por eólica

Por: Carmen Ruiz | hoy dia, 11:09

China acaba de inaugurar el primer centro de datos submarino comercial del mundo alimentado exclusivamente por energía eólica marina, a unos 35 metros de profundidad frente a la costa de Shanghái. La instalación, construida por HiCloud Technology junto con China Telecom, Shenergy e INESA, entró en plena operación comercial en mayo de 2026 tras completar su construcción en octubre de 2025 y superar las pruebas iniciales en febrero. La inversión total ascendió a 226 millones de dólares (unos 1.600 millones de yuanes), según confirma Tom's Hardware.

La instalación

El centro tiene una capacidad de 24 MW y alberga cerca de 2.000 servidores, una parte significativa de ellos con GPU para cargas de inteligencia artificial, big data y redes 5G. El agua del mar actúa como refrigerante natural y gratuito, eliminando por completo el uso de agua dulce. Eso se traduce en un PUE (indicador de eficiencia energética) inferior a 1,15, frente a la media del sector, que ronda 1,5. En términos prácticos, el centro consume un 22,8 % menos de energía que una instalación equivalente en tierra. Más de 200 turbinas eólicas marinas suministran más del 95 % de la electricidad, lo que reduce las pérdidas de transmisión y descarga las redes urbanas.

Interior del centro de procesamiento de datos submarino. Foto: CMG

El contexto: donde Microsoft abandonó, China escala

Microsoft probó un concepto parecido con su Project Natick entre 2013 y 2024, que demostró tasas de fallo más bajas bajo el agua, pero fue descartado por problemas económicos y de mantenimiento. China ha dado el salto a la explotación comercial plena. HiCloud y sus socios ya planean escalar hasta 500 MW de capacidad submarina, según Data Center Dynamics.

El modelo plantea una pregunta directa para el mercado español: España cuenta con una industria eólica marina consolidada —con actores como Siemens Gamesa y Repsol— y puertos con infraestructura disponible en Barcelona, Valencia y Bilbao. Sin embargo, los centros de datos siguen en tierra, y el consumo de agua dulce en comunidades como Andalucía o Cataluña ya limita su expansión. Una solución submarina con refrigeración marina eliminaría esa restricción.

Los retos pendientes

Instalar servidores en el fondo del mar no es sencillo. Los módulos deben fabricarse con aleaciones especiales para resistir la corrosión del agua salada y la presión a 35 metros. El mantenimiento es otro obstáculo: cada módulo está diseñado para funcionar de forma autónoma durante años sin intervención humana, con alta redundancia y gestión remota. Los protocolos de recuperación ante fallos en equipos submarinos siguen sin estar detallados públicamente, y el impacto a largo plazo sobre el ecosistema marino requiere más estudio.

Por ahora, el proyecto de Shanghái demuestra que la infraestructura de IA puede reducir su huella en tierra y su dependencia de agua dulce. Si los costes de mantenimiento se comprueban competitivos, el modelo submarino podría interesar a operadores europeos con acceso a fachadas marítimas.