El veterano de Epic y Guerrilla que quiere crear un motor de juego 100% europeo

Por: Carmen Ruiz | hoy dia, 12:49

Arjan Brussee, cofundador de Guerrilla Games y exdirector de producto de Unreal Engine durante ocho años en Epic Games, está desarrollando un nuevo motor gráfico llamado The Immense Engine. El proyecto se presenta como una alternativa europea a Unreal Engine y Unity, alojada íntegramente en servidores del continente y diseñada desde cero con inteligencia artificial integrada. La propuesta llega en un momento en que la dependencia de plataformas tecnológicas estadounidenses genera cada vez más debate en Europa.

El motor y la promesa de la IA

Brussee presentó el proyecto en el pódcast neerlandés De Technoloog, donde describió los motores actuales como tecnología obsoleta, mal adaptada al trabajo con agentes de IA. Su motor, en cambio, estaría construido con esos agentes como eje central del flujo de trabajo. Según sus propias palabras, una configuración correcta de IA permitiría que un solo desarrollador realice el trabajo de entre 10 y 15 personas.

Más allá del videojuego, Brussee apunta a sectores como la defensa, la logística y la simulación 3D, donde el modelado de escenarios en tiempo real gana protagonismo. El argumento de soberanía digital —hosting europeo, cumplimiento con la normativa de la UE y sin dependencia de tecnología china o estadounidense— es el principal diferenciador que ofrece frente a Unreal o Unity. Sin embargo, según VGC, la pila de IA del proyecto sigue apoyándose en modelos de empresas estadounidenses como OpenAI y Anthropic, lo que matiza bastante ese discurso de independencia.

Credenciales sólidas, calendario inexistente

El currículum de Brussee es indiscutible. En los años 90 programó Jazz Jackrabbit en Epic. Después cofundó Guerrilla Games en los Países Bajos, estudio responsable de Decima, el motor que empleó Hideo Kojima para Death Stranding y que Sony planea licenciar a terceros a partir de 2025. Esos ocho años posteriores como director de producto de Unreal Engine le dan además un conocimiento directo de las limitaciones del sistema que quiere superar.

El problema es que The Immense Engine no tiene fecha de lanzamiento, no ha mostrado ninguna demostración pública y no cuenta con acuerdos confirmados con estudios. El respaldo financiero procede de una startup neerlandesa sin identificar, y no se conocen ni el tamaño del equipo ni el modelo de licencias. España carece de un motor gráfico AAA propio, y estudios locales podrían beneficiarse de una opción europea competitiva, pero sin documentación, herramientas ni acceso beta, cualquier valoración real queda pendiente.

La ambición está ahí. La ejecución, todavía por demostrar.