Centros de datos flotantes: Panthalassa recauda 140 millones para llevar la IA al océano
La falta de suelo, electricidad y agua de refrigeración está obligando a la industria tecnológica a buscar soluciones cada vez más inusuales. Panthalassa, una startup fundada en 2016 en Portland (Oregón), acaba de cerrar una ronda de financiación Serie B de 140 millones de dólares liderada por Peter Thiel —cofundador de PayPal— a través de su fondo Founders Fund. Con esto, la compañía acumula ya 210 millones de dólares en inversión total y cuenta con 120 empleados.
La idea
El concepto es directo: en lugar de llevar la electricidad generada en el mar hasta la costa mediante costosos cables submarinos, Panthalassa coloca directamente los servidores dentro de las plataformas flotantes. Unas grandes estructuras esféricas oscilan con las olas y convierten ese movimiento en corriente eléctrica. Los servidores que hay en su interior ejecutan modelos de inteligencia artificial ya entrenados, y el agua del mar actúa como sistema de refrigeración natural. La comunicación con tierra se realiza a través de satélites en órbita baja.
Esta solución elimina de un plumazo tres problemas que frenan la expansión de los centros de datos en tierra: la saturación de la red eléctrica, la escasez de agua dulce para refrigeración y los largos procesos de concesión de permisos urbanísticos. Como señaló Peter Thiel al anunciar la inversión, según Business Wire (Oficial), "el futuro necesitará más capacidad de cómputo de la que podemos imaginar, y las soluciones fuera de tierra firme ya no son ciencia ficción".
El contexto en España
España cuenta con un potencial undimotriz considerable en el Cantábrico y el Atlántico, pero ninguna empresa nacional del sector tecnológico ni energético —ni Iberdrola, ni Endesa, ni Repsol— ha vinculado aún su estrategia de computación en la nube a plataformas marinas de este tipo. La narrativa de la Green Spain 2030 gira en torno a la energía solar y la eólica marina, dos tecnologías ya maduras y con regulación clara.
La llegada de infraestructuras de este tipo a aguas ibéricas plantearía dudas regulatorias relevantes: la CNMC no ha establecido ningún marco para centros de datos offshore, y la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) podría cuestionar la soberanía de los datos si la infraestructura está controlada por capital de riesgo estadounidense. Hay además preguntas abiertas sobre latencia satelital y costes de mantenimiento en alta mar, que aún no han sido respondidas a escala real, según apunta TechRadar (mayo 2026).
El calendario
Panthalassa no es un proyecto sobre el papel. Ya ha probado varias generaciones de dispositivos —Ocean-1, Ocean-2 y Wavehopper— en 2021 y 2024. Para este año 2026 está previsto el despliegue piloto de Ocean-3, y la empresa espera iniciar operaciones comerciales en 2027. Para entonces, el sector global de centros de datos de IA habrá gastado cerca de 765.000 millones de dólares en nuevas infraestructuras, lo que explica por qué inversores como Thiel apuestan por alternativas radicales. La misma lógica llevó a la startup Starcloud a alcanzar una valoración de 1.100 millones de dólares en marzo con su propuesta de centros de datos espaciales.