Trump disuelve el consejo científico independiente de EE. UU.: ¿el fin de la ciencia sin política?
La administración Trump despidió de golpe a los 22 miembros del National Science Board (NSB) el 24 de abril de 2026, sin ofrecer ninguna explicación oficial. El NSB llevaba 76 años dirigiendo la política científica federal de EE. UU. y supervisando un presupuesto de investigación básica de aproximadamente 9.000 millones de dólares. Su desaparición deja sin gobernanza independiente a la National Science Foundation (NSF) en el peor momento posible.
El organismo que nadie conocía pero que importaba
El NSB fue creado por el Congreso en 1950 para asesorar al presidente y al Congreso sobre política científica. Sus miembros debían ser, por ley, científicos y académicos de reconocido prestigio. En la práctica, era el órgano que decidía hacia dónde fluía el dinero público destinado a investigación básica: esa ciencia que no da resultados inmediatos pero que décadas después acaba en el interior de un teléfono móvil, un escáner de resonancia magnética o una vacuna.
La NSF ya arrastraba problemas graves antes de este despido masivo. Según Eos (AGU), la agencia ha concedido un 51 % menos de financiación que la media del período 2015-2024 y ha perdido el 30 % de su plantilla desde enero de 2025. La relación entre el NSB y la Casa Blanca se deterioró aún más en mayo de 2025, cuando el consejo criticó públicamente la propuesta de recortar el presupuesto de la NSF un 55 %. El Congreso bloqueó ese recorte, pero ya hay una propuesta similar para 2027 sobre la mesa.
Lo que significa para la investigación global
La congresista Zoe Lofgren advirtió de que sin el NSB, la administración podría nombrar a personas políticamente afines en lugar de científicos independientes, lo que debilitaría la posición de EE. UU. frente a China y la UE en la carrera tecnológica. Según Nature, los despidos podrían incluso vulnerar la legislación que obliga a que los miembros del NSB sean figuras «eminentes» en su campo.
El contraste con Europa es llamativo. La UE invirtió 6.400 millones de euros en inteligencia artificial entre 2021 y 2024, con 1.600 millones adicionales en 2025 a través de Horizon Europe, según el Horizon Europe 2025. España participa en ese programa con financiación plurianual que no depende de los vaivenes de una administración concreta. La European Commission destaca además que el modelo europeo prioriza la independencia académica precisamente como diferenciador frente a la creciente politización de la ciencia en EE. UU.
¿Qué ocurre ahora?
La Casa Blanca no ha anunciado ningún plan de sustitución ni un calendario para cubrir las vacantes. Sin un consejo de supervisión, la NSF operará sin el marco de gobernanza que la ha guiado desde su fundación. Para los investigadores españoles y europeos que colaboran con instituciones estadounidenses, la incertidumbre sobre quién dirige la política científica al otro lado del Atlántico es un factor de riesgo real a tener en cuenta.